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«Pesadilla en Elm Street: El origen». Michael Bay viene a por ti

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«Pesadilla en Elm Street: El origen». Michael Bay viene a por ti

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Nuevo asalto de Michael Bay al panteón en el que reposan los iconos del terror cinematográfico. Una película de plástico, en la que lo único destacable es la adecuación de la figura de Freddy Krueger a la silueta de Jackie Earle Haley .

En el pequeño pueblo de Springwood, los adolescentes tienen extraños sueños en los que un hombre armado con una garra trata de asesinarlos. ¿Suena familiar? Lógico, es el argumento de “Pesadilla en Elm Street”, clásico indiscutible y una de las patas sobre las que se asienta el terror moderno. Su estreno en 1984 supuso el nacimiento de Freddy Krueger (entonces Robert Englund), icono de la cultura popular exprimido en incalculable merchandising asociado, seis secuelas, una serie de televisión y un choque de trenes. Ahora, en 2010, Michael Bay ha vuelto a enchufar esa cadena de montaje que llama Platinum Dunes para exprimir los bolsillos de los teens del momento a costa de su inconfundible silueta. Y a hacer caja, no vaya a faltar capital para financiar sus orgías de metal y planos elípticos ralentizados. Vamos, que nos tira a la cara otra fotocopia desvaída, “Pesadilla en Elm Street: El origen” (?).

El productor deja en manos de Samuel Bayer, evidentemente llegado del mundo del videoclip, la tarea de reubicar el mito creado por Wes Craven en la conservadora, gazmoña e hiperestilizada actualidad que nos empapa. El director ─que según se rumorea estará al frente de la secuela en 2012─ despista durante los primeros compases con un seguimiento soslayado de la figura principal, Nancy (demoledoramente vacía, hueca Rooney Mara), para abandonarse rápidamente a la torpeza narrativa que se presupone a este tipo de proyectos ya desde el instante en el que son tan sólo un susurro entre despachos. Sería absurdo negar el tino visual de Bayer en determinados momentos, pero el conjunto es tan frío, tan aséptico, tan falto de vida, tan ajeno a cualquier mimo artístico de su mano ─más allá de la recuperación de lo invertido y la consecuente palmadita en la espalda─, que la sensación es desoladora.

Por supuesto, el contorno de Krueger se adapta a la perfección al gran Jackie Earle Haley ─¿o es al revés?─, que aún convertido en un pelele sin carisma ninguno en manos de los guionistas Wesley Strick y Eric Heisserer regala secuencias inquietantes en su pureza perversa, en un recuerdo incluso de su Ronnie McGorvey; los letales mundos oníricos del asesino albergan sustos y miedos digitales a golpe de Dolby Surround, sin surrealismo ni artesanía prostética, y los muchachos que pagan los pecados de sus padres en un más allá progresivamente tangible no muestran especial interés en lucir sus dotes interpretativas. La calle Olmo ya no inquieta, no supura miedo, no esconde un mal que aguarda escondido en el subconsciente de sus víctimas. Allí vive ahora Michael Bay, que ya tiene en su colección de cromos rotos a Leatherface, John Ryder, Jason Voorhees y Freddy Krueger. Y te quiere a ti.

Calificación: 2/10

En las imágenes: Fotogramas de “Pesadilla en Elm Street: El origen” © 2010 New Line Cinema y Platinum Dunes. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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