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Críticas

«Petit indi»: Jilguero bonito

«Petit indi» cuenta una historia nada alambicada con un estilo callado, sobrio, despojado de cualquier aditamento espectacular. Buen trabajo interpretativo del jovencísimo Marc Soto.

En la española, como en cualquier otra cinematografía de nuestro entorno, siempre han convivido filmes de enfoque comercial junto a otros de vocación más minoritaria, con habitual reflejo de las pretensiones artísticas de su autor. Este cine no lo tiene fácil (su escaso rendimiento económico le obliga a moverse en terrenos de financiación fundamentalmente públicos), pero de una forma u otra, siempre se las arregla para dar salida a las pretensiones de sus promotores, esa pléyade de creadores (Jaime Rosales, o Javier Rebollo, por citar a los, probablemente, más significados) entre los que ocupa un lugar destacado Marc Recha. La última propuesta de este último, que llega ahora a las pantallas comerciales tras su paso por la Seminci, «Petit indi», se enmarca plenamente en esos parámetros cinematográficos. Y aunque no se trata de una propuesta convencional, tampoco está carente de valores que la harían accesible a un público bastante más amplio.

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Y es que el último filme del director catalán nos acerca a una historia nada alambicada, una trama argumental soportada en una sucesión de episodios desarrollados en un entorno existencial cuajado de pequeñas miserias cotidianas del extrarradio barcelonés, un curioso mundo en el que, a escasos metros del urbanismo apoteósico, aún hay trazas de naturaleza a contracorriente (el campo, el río, esos animales que tanta importancia alcanzan en el núcleo y el desenlace de la trama). Y nos acerca a ella con un estilo callado, sobrio, despojado de cualquier aditamento espectacular —ya resultan suficientemente llamativos los contrastes que nos muestra. Es esa una de sus señas de identidad y Recha se mantiene fiel a ella. ¿Está alejando de su propuesta, con esa forma de contar, a un espectador poco habituado a tales modos narrativos? Posiblemente, pero quizá le mereciera la pena a ese (hipotético) espectador un pequeño esfuerzo adaptativo para disfrutar de lo (mucho) disfrutable que le puede ofrecer esta película.

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Por ejemplo, de un muestrario de mundos que, pese a lo cercanos (espacialmente) que nos pudieran resultar, no dejan de ser universos exóticos, por desconocidos, para una gran mayoría de gente que no frecuenta los mismos: los concursos de canto de pájaros, o las carreras de galgos en el canódromo: dos universos con sus códigos, sus claves, sus usos y sus maneras muy particulares y que, más allá de lo que puedan atraer a cada cual, resultan indudablemente curiosos. Recha los retrata con cámara atenta y bien llevada, y nos los sirve en bandeja. O, por ejemplo, de un  cierre de la trama muy bien resuelto y que termina dotando intensidad a una historia que, hasta ese momento, se ha movido en unos registros emocionales bastante neutros, confiriendo al filme la condición de tragedia a ras del suelo, de las que aquejan y afectan a aquellos cuya vida queda lejos de cualquier tipo de grandeza.

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Buen trabajo interpretativo del jovencísimo Marc Soto, que como protagonista de la cinta (al fin y a la postre su personaje de Arnau Arcs, ese chico desgarbado, triste y solitario, es el eje sobre el que pivota toda la trama), ofrece un auténtico recital acerca de cómo edificar un personaje sobre la expresividad facial y el silencio como fórmula expresiva llena de voces (valga la contradicción) y matices. El trabajo de sus compañeros de reparto (Eulàlia Ramon, Sergi López e, incluso, un Eduardo Noriega sorprendentemente suelto en catalán) también es estimable, pero no alcanza las cotas del de este muchacho que parece moverse con más comodidad entre animales que entre humanos (y no le falta profundidad a este elemento argumental).

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Les puedo asegurar que, con pocos mimbres, más de uno teje sus cestos con notable éxito. A este humilde escribiente le parece, francamente, que «Petit indi» constituye una propuesta bastante interesante y que merecería una difusión amplia y generosa. Quién sabe si, de esa manera, algún día habría otro horizonte para este tipo de cine, de taquillas más sustanciosas y prejuicios también menos sustanciosos. Ojalá.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de «Petit indi» – Copyright © 2009 Parallamps y Noodles. Distribuida en España por Parallamps. Todos los derechos reservados.

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