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«¡Piratas!»: Recuperando lo extinto

Críticas

«¡Piratas!»: Recuperando lo extinto

Otra veraniega entrega de aventuras con piratas y tesoros insospechados que sobrevive a las embestidas del subgénero gracias a la pericia técnica del estudio Aardman y a un espíritu blanco y ligero, apoyado en grandes voces.

Dicen que el dodo, una especie de pájaro rechoncho y de enorme pico, símbolo de Oxford y popular gracias a la novela de Lewis Carroll «Alicia en el País de las Maravillas», se extinguió por su incapacidad para huir de los cazadores que esperaban arrebatarle sus plumas, adornos en sombreros de señora. La animación stop motion, como técnica que ha acompañado al desarrollo del formato desde sus orígenes, también parecía abocada en boca de muchos agoreros a una muerte lenta y segura. En los últimos años, la victoria definitiva de los animadores sobre la tendencia escéptica conlleva, no obstante, una ayuda velada: la de una colchoneta digital que está permitiendo agilizar tanto el proceso de animación como la acción en sí misma.

Peter Lord, uno de los buques insignia de la genial y muy british factoría Aardman, consolida en «¡Piratas!» (ver tráiler) los niveles de exquisitez y exigencia a los que puede aspirar su equipo, como la perfecta resurrección de un ave en vías de extinción. Sin embargo, la fabulosa hipérbole formal de la Aardman —que no necesita de una apagada e insustancial aplicación del 3D— arrastra un dominio narrativo algo más perezoso por parte de Lord, a quien falta en estas tareas el otro estandarte de la casa, Nick Park. A pesar de que la película es un logro en sí misma y también como parte de la tradición maldita del subgénero —y se erige como oda de amor de un pirata hacia su loro/dodo—, se echa en falta una sensación de adherencia que vaya más allá de los elementos bucaneros y de la definición de identidad que arrastra Capitán Pirata, un alma de mar rodeada siempre de elementos muy reconocibles.

Basándose en el primer tomo de una serie de libros infantiles de Gideon Defoe, escritor británico en una línea bufa muy de moda en su patria —las «Horrible Histories» de Terry Deary—, la historia recurre de continuo al humor por descontextualización y al anacronismo, herederos de los queridos videojuegos de «Monkey Island» —¿quién no ha soñado con un mono mayordomo estoico como Buster Keaton?—, y al guiño al crossover estimulado por Seth Grahame-Smith —¿Jane Austen conoce al Hombre Elefante?—. Esta sintonía asegura carcajadas, aunque muchas de las bromas tengan un sabor familiar y poco arriesgado; pero ya es suficiente que bajo bandera británica se tome a la Reina Victoria como manipuladora y sibarita villana, y a la ciencia como autoridad gratuita. El reparto de voces original, que suma estrellas de cuerdas potentes —Imelda Staunton, Brendan Gleeson y Hugh Grant— a felices encuentros televisivos —Martin Freeman y David Tennant—, contribuyen a que los diseños de personajes transmitan el calor humano de una técnica tierna y manual que vive su gran momento.

Calificación: 8/10


    

Imágenes de “¡Piratas!”, película de animación en 3D distribuida por Sony Pictures Relasing de España © 2012 Aardman Animation y Sony Pictures Animation. Todos los derechos reservados.

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