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«Popieluszko: La libertad está en nosotros». Mártir de la libertad y de la verdad

Críticas

«Popieluszko: La libertad está en nosotros». Mártir de la libertad y de la verdad

«Popieluszko: La libertad está en nosotros» respira respeto, admiración y agradecimiento. Un biopic de marcado carácter social y hagiográfico, con rigurosa documentación histórica y un buen trabajo de Adam Woronowicz.

La figura de Jerzy Popieluszko, sacerdote polaco asesinado por la policía secreta en 1984 por defender la libertad de su pueblo, es el eje de la película de Rafal Wieczynski, y también de muchos compatriotas que encontraron en él un líder para su causa y un mártir para su fe. Sus últimos años son recogidos en «Popieluszko: La libertad está en nosotros» (ver tráiler), biopic de marcado carácter social y hagiográfico que trata de plasmar el ambiente convulso de un país ahogado en la pobreza y en la desesperanza, escindido entre unas autoridades comunistas sometidas a la Unión Soviética y un pueblo creyente que encontraba aliento en Juan Pablo II. Un retrato de un sistema lleno de contradicciones y con claros síntomas de resquebrajamiento, al estar sostenido por el odio y el miedo.

Huelgas en fábricas y manifestaciones de estudiantes pidiendo derechos y libertades, concentraciones y peregrinaciones para rezar por la paz y la convivencia, atropellos y encarcelamientos de aquellos que eran vistos como enemigos del régimen, una ley marcial con falsedades y amenazas para someter y amordazar a los responsables del sindicato Solidarnosc o a cualquiera que alzase la voz. Un ambiente y una inquietud dramáticos recogidos por Wieczynski, que entronca con la tradición polaca del cine de denuncia sociopolítica y de depuración de la verdad histórica, de espíritu patriótico y carácter testimonial, con una factura próxima al documental. El filme se centra en Popieluszko y en su vocación de servicio y compromiso con la verdad, pero trasciende el personaje para elevarse a cotas que hablan de la dignidad de la persona, de la defensa de su libertad y de la conciencia como guía para actuar.

El director consigue que la progresiva e incesante formación del grupo en torno a Popieluszko resulte verosímil, que lo humano y lo divino convivan con naturalidad en su persona, que se aprecie la fuerza que el sacerdote sacaba de su propia vida espiritual y también se refleje el espíritu de libertad y amor a la patria, o la conciencia de quien se sabía libre aún encarcelado. También la confianza y respeto hacia el clero es fiel reflejo de la realidad polaca, lo mismo que la tensión creciente entre la milicia y una población que sentía más la fuerza de la sangre y la cultura que la ideología impuesta —basta observar el registro en la escena de ingreso en la cárcel del sacerdote—. En definitiva, una ambientación socio-cultural puesta al servicio de una historia a la que imprime un espíritu.

Cada plano respira respeto, admiración y agradecimiento a este hombre generoso y valiente, capaz de dar lo poco que tenía al notar necesidad a su alrededor, y de encabezar una manifestación junto a los más indefensos. No hay grises ni claroscuros en su retrato pero éste no resulta simple ni maniqueo, en parte por la rigurosa documentación histórica y también por el buen trabajo de Adam Woronowicz, que le presta un rostro franco y leal, que transmite profundas convicciones y una paz contagiosa, con evidentes muestras de sufrimiento sin caer en lo histriónico. La narración se apoya en rótulos que sitúan la acción en el tiempo, o en imágenes de archivo que en ocasiones se mezclan y continúan con una ficción donde no dejan de aparecer cámaras que recogen el momento, para así reafirmar el carácter histórico de la cinta.

Sobran algunos insertos de flashback como recursos para duplicar lo que la palabra ya cuenta, y también alguna reiteración de hechos o acumulación de testimonios para recrear un entorno de atropellos o el heroísmo de Popieluszko. Tampoco el montaje es el aspecto más conseguido de la cinta, por su carácter televisivo y rutinario. Más acertados son algunos aspectos de la planificación, como ese travelling aéreo que muestra la multitud congregada o ese plano secuencia que acompaña a la gente concentrada tras su secuestro, o el emotivo final con plano en negro o contrapicado cenital hacia el cielo. No faltan, por tanto, en «Popieluszko: La libertad está en nosotros», elementos cinematográficos, aunque su fuerza parte de la realidad y del testimonio, de la necesidad de rendir tributo a un líder que supo ser héroe sin pretenderlo, que luchó contra el mal y no contra las víctimas del mal. Por eso, la película se hace necesaria para quien busque vidas ejemplares y cercanas, y para quien quiera conocer la verdadera historia reciente de Europa.

Calificación: 6/10

Imágenes de la película “Popieluszko: La libertad está en nosotros”, película distribuida en España por European Dreams Factory © 2009 Focus Prducers, Polski Instytut Sztuki Filmowej y Various Producers. Todos los derechos reservados.

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