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«Potiche, mujeres al poder»: En femenino y en chándal

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François Ozon aborda la independencia de la mujer, la rebelión del proletariado y otros temas sociales en una comedia colorista, teatral, de apariencia ligera y con una magnífica Catherine Deneuve como protagonista.

Así que la emancipación de la mujer era esto: Catherine Deneuve enfundada en un chándal que pareciera el de Ben Stiller en «Los Tenenbaums. Una familia de genios» (Wes Anderson, 2001) y dirigiendo con eficiencia una fábrica de paraguas en la ausencia de un marido tirano y furibundo —estupendo, divertidísimo Fabrice Luchini—. Dos años después de su cuento de hadas obrero, esa pequeña delicia desapercibida que era «Ricky» (2009), François Ozon vuelve a demostrar que los temas sociales entran mejor a través de la comedia.

Y la que aquí nos ocupa es una pastel, colorista y de tonalidades cercanas al kitsch. «Potiche, mujeres al poder» (ver tráiler) es el relato alternativo de la liberación e independencia de la mujer de los roles habituales impuestos por el patriarcado. Un relato chillón y teatral, que puede ser subestimado en su apariencia liviana, pero que recorre con mordacidad las expectativas, dobles morales y fracasos de la burguesía al tiempo que no renuncia a la caricatura del sindicalismo desquiciado. En la película de Ozon, Deneuve es una señora magnífica y con permanente, sencilla en su papel primero de mujer florero, pero compleja, inescrutable, una vez asistimos a su pasado y a su mano milagrosa para los negocios. Frente a ella, un Gérard Depardieu que hace de alcalde y ex-amante irremediablemente enamorado, iluso y formal señor del pueblo que no tiene problemas en dejarse ver por el Badaboum —discoteca del lugar, y algo más— para marcarse un baile con ella. El momento, por cierto, marca el cenit emotivo: la cámara mira de frente a esos dos rostros mayúsculos, tocados por el sentimiento, acercándose para bailar una lenta: Viens faire un tour sous la pluie, del grupo Il était une fois, que contiene un estribillo disco para culminar en la pista una reunión memorable en el cine francés.

Con la ternura como fórmula y las tablas —las del teatro— como escenario, «Potiche, mujeres al poder» utiliza la incorrección en sordina para dibujar un paisaje social que abarca desde la mencionada reivindicación del matriarcado a la —insinuada— aceptación de la homosexualidad pasando, por supuesto, por la revolución del proletariado que no está tan lejos del desconcertante alzamiento de su compatriota «Louise-Michel» (Benoît Delépine y Gustave Kervern, 2008). Que el contexto sea los 70 acaba importando menos cuando, en la conclusión, la cinta demuestra su plena vigencia y convierte a su heroína en el vivo reflejo de Ségolène Royal.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Potiche, mujeres al poder”, película distribuida en España por Alta Classics © 2010 Mandarin Cinéma, Foz, France 2 Cinéma, Mars Films, Wild Bunch y Scope Pictures. Todos los derechos reservados.

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