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«Prometheus»: Los escombros del autor

Críticas

«Prometheus»: Los escombros del autor

«Prometheus» fracasa en el intento de ser un gran y trascendente puzle. Scott intenta volver a las coordenadas de»Alien», pero sólo queda la huella diluida del talento. Tan entretenida y espectacular como automática y exenta de personalidad.

Pocas películas han despertado en los últimos tiempos un fenómeno tan curioso como el que ha propiciado «Prometheus» (ver tráiler y escenas): la repentina recuperación de confianza en un director cuya impronta de autor aplicada a los presupuestos del blockbuster, había desaparecido ya hace años, si no décadas. Más curioso todavía, esa esperanza se fundamentaba en una vuelta a la ciencia-ficción y al universo colindante de aquella “Alien, el octavo pasajero” (1979), que valió a Ridley Scott un irreprochable lugar entre los nombres mayores del género. Como si el hecho de volver a las coordenadas tonales y estéticas de su criatura más lograda fuera a revertir el progresivo acomodamiento del realizador a una corrección impersonal que, no obstante, aún aspiraba con ahínco a encontrar su pasaporte a lo memorable.

La proposición de ligar los antecedentes de la saga “Alien” a la búsqueda de respuestas en torno a los orígenes de la raza humana era, a priori, un punto de partida tan interesante como peligrosamente ambicioso para alguien necesitado de un rotundo golpe en la mesa. Recuerden la modestia y el sigilo con que el terror se filtraba en cada rincón de la Nostromo, y luego comparen con la exhibición y el desconcierto con que el miedo se extiende por los pasillos de la Prometheus. Se respiraba en aquella primera nave la confianza de un director sin nada que perder en su apuesta temeraria. Se revela en esta segunda un cineasta agarrotado por la necesidad de volver a convencer, por todos los medios y aun por la acumulación de datos más o menos digeridos: hay, en el último trabajo de Scott, una ansiedad por aportar nuevas piezas a un puzle —vía los meandros trazados por Damon Lindelof y Jon Spaihts— que al final queda inevitablemente incompleto, lejos del gran y trascendente rompecabezas que probablemente quiso ser.

“Prometheus” es un survival horror sin alma, una ficción tan entretenida e inalterable en su pulso como automática en la manera de lidiar con sus personajes y situaciones —el nulo carisma de todos los miembros de la tripulación, a excepción de una seductora, autoritaria Charlize Theron, y un robótico Michael Fassbender con ecos de Bishop—. No es difícil sentirse apabullado ante su mayúsculo espectáculo de efectos visuales o divertirse rastreando la genealogía evolutiva en unas formas alienígenas que, por otra parte, distan de la creatividad de los diseños de Moebius. Pero su falta de personalidad es tan inequívoca que el resultado global queda como débil sombra de un pasado —y de un creador— mejor. O lo que es lo mismo, el rastro diluido del talento, sólo reaparecido como espejismo en una escena: una salvaje operación quirúrgica sobre el personaje de Noomi Rapace que reanima, pasajeramente, las pesadillas viscerales ya enterradas bajo los escombros del autor.

Calificación: 5/10


Imágenes de “Prometheus”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2012 Brandywine Productions, Scott Free Productions, Dune Entertainment y Twentieth Century Fox. Todos los derechos reservados.

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