Síguenos

«Quiero ser italiano»: Grandes verdades, grandes mentiras

Críticas

«Quiero ser italiano»: Grandes verdades, grandes mentiras

Comedia dramática sobre las dificultades de los inmigrantes para ser aceptados en eso que se llama Primer Mundo, con Kad Merad en la piel de un hombre que construye grandes mentiras para perfilar un discurso de grandes verdades.

Dino Fabrizzi (Kad Merad) es un exitoso vendedor de un concesionario de Maserati en Niza. Le va bien con su trabajo, con su familia, con su novia. Lástima que toda su vida se base en una mentira. En un país como Francia, que tiene un nutridísimo estrato inmigrante escasamente aceptado por cierta parte de la sociedad, está muy bien que se filmen propuestas como “Quiero ser italiano” (ver tráiler) ─título que no refleja la esencia y contenido de la película tanto como “L’italien”, “el italiano”, original, y mira que es sencillo─, que enfocan el tema de la tolerancia hacia el extranjero desde un prisma conciliador e inevitablemente previsible, pero no por ello menos plausible en términos generales.

«Eres un ejemplo para todos. Si triunfas, te conviertes en modelo». El director Olivier Baroux apuesta por un tono atípico, que baila entre la comedia y el drama de tinte social con una narración amable, que esconde su poso trágico a partir de una puesta en escena bastante fluida, apoyada en una buena edición y simpática, aunque errática en una banda sonora que desaprovecha el potencial que parece prometer en principio. Pero en términos globales, esta fábula acerca de la identidad, la validez de cada uno como ser humano al margen de orígenes y la comprensión individual y colectiva se deja ver y disfrutar sin excesivos problemas.,

Si bien el metraje se antoja un tanto hinchado, hay que reconocer que la historia sabe girar sobre sí misma para ofrecer lecturas secundarias sobre lo impostado del glamour de la personalidad triunfadora del protagonista ─esa broma con James Bond de fondo─ y lo absurdo de la inspiración artística que genera a su alrededor ─en la figura de Guillaume Galienne─. Además, Kad Merad, implicado especialmente en el proyecto por su propio origen argelino, se basta y se sobra para cargar sobre sus espaldas con la responsabilidad de ganarse el afecto del respetable con su habitual solvencia y naturalidad interpretativa. En resumen, “Quiero ser italiano” es una propuesta estimable sin llegar a ser notable.

Calificación: 6/10

Imágenes de “Quiero ser italiano”, película distribuida en España por A Contracorriente Films © 2010 Eskwad, Pathé y M6 Films. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

La profesora de piano

Publicidad
Publicidad

Anna Karenina: La venganza es el perdón

Lo más leído

Subir