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«RAF: Facción del Ejército Rojo». Enciclopedismo extenuante

Críticas

«RAF: Facción del Ejército Rojo». Enciclopedismo extenuante

Alemania está demostrando, en términos cinematográficos, un esfuerzo realmente notorio por enfrentarse a los episodios más sórdidos de su pasado reciente desde un prisma demoledor, casi documentalista, que estremece las carteleras internacionales especialmente desde que Oliver Hirschbiegel dibujase el terrible retrato de los últimos días de Adolf Hitler en “El hundimiento”. Pero aunque el nazismo será para siempre el más triste de los recuerdos de la humanidad del pasado siglo XX, aún quedan otros demonios por expulsar, heridas por cerrar y dolores que superar. Y el terrorismo local, que salpica desde dentro a tantos países en todo el mundo, es uno de ellos.

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A finales de la década de 1960, el planeta vivía un momento tremendamente convulso. Las rencillas de la Segunda Guerra Mundial aún vivían en el ánimo de pueblos y mandatarios, y los movimientos contra el capitalismo crecían por doquier. Convivían Martin Luther King, Vietnam y Richard Nixon, e izquierda y derecha seguían radicalizando sus posturas; y mientras muchos optaban por la resistencia pacífica, otros tantos perdían la paciencia ante la imposibilidad de cambiar las cosas sin recurrir a la violencia. Así, hastiado hasta el extremo, nació el grupúsculo conocido como “RAF: Facción del Ejército Rojo” ─originalmente Rote Armee Fraktion─, todo un fenómeno social  progresivamente radicalizado hasta el punto de sobrepasar a sus mismos líderes, Andreas Baader (Moritz Bleibtreu) y Ulrike Meinhof (Martina Gedeck). Cuando un realizador decide plantear una historia tan compleja y extensa en sus implicaciones humanas y sociales como esta, debe aferrarse a un sólido guión, a una planificación meticulosa de cada minuto de metraje y a un ritmo claro y definido, que consiga que las casi tres horas de duración de la película no provoquen el hastío de un palco que terminaría por rechazar la propuesta. Y si el libro de Stefan Aust garantiza lo primero ─al margen de ideologías─, y el esfuerzo del equipo técnico y artístico implicado ─además de uno de los mayores presupuestos del cine germano─ lo segundo, en lo tercero es donde se agotan las posibilidades de Uli Edel de calar en el patio de butacas.

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Y no porque el ritmo sea más o menos dinámico. Sencillamente, no existe. El terrible relato de una generación de jóvenes civiles enervados hasta el punto de decidir tomar las armas y asesinar a sangre fría a quienes consideran sus enemigos debería sobrecoger al espectador, pasmado ante los acontecimientos que el director relata desde un enfoque casi documental, que pretende recuperar el ambiente de la época mediante la meticulosa presentación de personajes y situaciones, evitando en la medida de lo posible cualquier implicación por su parte en uno u otro bando; sin embargo, su búsqueda de la objetividad es una traba a la hora de despertar la emoción del observador, desconcertado ante una escalada de la violencia presentada de modo tan descarnado como indeciso y dubitativo, de suerte que progresivamente el hilo argumental se diluye en un prolongadísimo clímax tan difuso como átono, aséptico incluso. El doble juego comparativo entre la violencia terrorista y la violencia de Estado resulta, así, un recurso tramposo en el que el cineasta se refugia sin éxito, tratando de despertar polémicas innecesarias ante la falta de profundidad ─que no de contenidos─ de lo que pretende contarnos.

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Todo se envuelve en una a ratos efectista puesta en escena, desde luego, pero que resulta inverosímil  ─por ejemplo, por la facilidad con la que los asesinos, cuyo aspecto asemeja más un grupo musical que una organización criminal, se desplazan de un lugar a otro con pasmosa impunidad─, definitivamente inabarcable por el permanente e incesante bombardeo de datos que no abren huecos desde los que respirar y asimilar con calma el océano de acontecimientos que abarrotan nuestra retina. Y con todo, incógnitas abiertas quedan tras la conclusión de la cinta, así como un regusto extraño ante la imposibilidad de conectar en ningún momento con los participantes de la tragedia, que no despiertan nuestro ánimo hacia la simpatía o la repulsa definitivas, al menos en lo tocante al cuarteto fundador del RAF; obvio es que el rechazo a la actitud de los criminales es la nota dominante, sin olvidar la crítica a los abusos del poder en la sombra. Con todo, el film quedará más como una herramienta docente para quienes no tengan el tiempo, el valor ─por lo vasto─ o el ímpetu suficiente para ahondar en la compleja realidad germana ─global, por extensión─ de un periodo histórico delicado, más que como una representación fehaciente y decidida de lo que realmente sucedió.

Calificación: 5/10

  • Nominada al Oscar® como Mejor Película en Lengua No Inglesa
  • En las imágenes: Fotogramas de “RAF: Facción del Ejército Rojo” © 2008 Constantin Film Produktion, Nouvelles Éditions de Films (NEF), G.T. Film Production y Dune Films. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.

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