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«Rango»: Prodigio de la mugre

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«Rango»: Prodigio de la mugre

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«Rango» es una película prodigiosa, una recapitulación de todo un género que maravilla por su técnica y su espectáculo referencial, pese a lo irregular de un guión con desequilibrios y sin sorpresas más allá de los magníficos secundarios.

El homenaje al western, en su variante spaghetti, lanzó avisos imprevistos en las «800 balas» (2002) de Álex de la Iglesia: el excesivo cariño por los referentes podía traducirse en cine-escenario, devorado por auras, decadencias mitificadas y el Mini-Hollywood de Tabernas; en resumen, ser un homenaje y olvidarse antes de ser película. Varios años y pocos westerns sin coartadas ni honores después, «Rango» (ver tráiler) surge como auténtica extraña en el género —también extraña en el terreno animado, incluso en la filmografía de su inasible director, Gore Verbinski—: es esa recapitulación personalísima que muchos esperaban, pero difícilmente por estos medios; una cinta de animación más cerca de lo alucinógeno y de lo instintivo antes que de la amabilidad para todos los públicos.

«Rango» suma referentes y citas sin ser conducida por ellos. Bajo el mismo paisaje decadente y árido, se encuentran los cielos magenta de King Vidor en «Duelo al sol» (1946), la decrépita taberna de «Hasta que llegó su hora» (Sergio Leone, 1968), los debates éticos a pie de horca de «Incidente en Ox-Bow» (William A. Wellman, 1942), los duelos a mediodía de «Solo ante el peligro» (Fred Zinnemann, 1952) o el —honorable— villano creado a imagen de Lee Van Cleef. Todo supeditado a: 1) una concienzuda estética de la mugre que goza de magistrales capas de detalles, desde una galería de tullidos y raros secundarios —siempre reafirmados en su animalidad y salvajismo, cual «Fantástico Sr. Fox» (Wes Anderson, 2009)—, a una fotografía que varía, por ejemplo, acorde a la cantidad de luz que deja pasar el polvo en una colección de botellas colgantes; 2) la banda sonora de Hans Zimmer, fantástica en su sumario de músicas del género —desde los coros épicos para créditos de un Dimitri Tiomkin a la harmónica de Ennio Morricone— y aún así apegada a constantes propias del compositor alemán en sus trabajos para la saga «Piratas del Caribe».

La feliz suma de estas virtudes da una idea, también, de cuál es la principal tara de la película. «Rango» alcanza niveles de exquisitez técnica aplicada al culto al western; pero el libreto de John Logan, profundamente irregular y reiterativo, se achanta ante la excepcionalidad del proyecto en los demás frentes y se conforma con proponer la enésima trama de reafirmación del héroe, contada con no demasiado interés y sí con considerables desequilibrios. Dicho lo cual, casi cualquier excusa narrativa valía para dar paso al pasaje de la persecución en el cañón, imponente escena que sin duda se cuenta entre los más milagrosos logros del cine de animación.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Rango”, película distribuida por Paramount Pictures Spain © 2011 Paramount Pictures, Nickelodeon Movies, Blind Wink y GK Films. Todos los derechos reservados.

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