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«Rebobine, por favor» y haremos un cine distinto

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«Rebobine, por favor» y haremos un cine distinto

Con cierto retraso, he podido ver la última cinta de Michel Gondry, “Rebobine, por favor”: una rareza, como no podía ser de otro modo. Pero una rareza simpática y divertida, original e inteligente, propia de un visionario o de un individuo desprejuiciado, y también de un videoclipero nostálgico que ama el cine y juega con la imagen sin reglas ni concierto. Quizá sea esa heterodoxia y ese espíritu burlón lo que le da una frescura que se echa en falta en el cine industrial que estamos acostumbrados a ver. Por eso, bienvenida sea esta rara avis, que nos hace pasar un buen rato y que incluso nos permite alguna que otra reflexión. Como es sabido, los protagonistas de esta comedia gamberra se ven obligados a hacer remakes “asuecados” de las películas grabadas en VHS que han borrado por accidente, hasta acabar implicando a todos los clientes del videoclub en su realización, y alcanzar un éxito comercial superior al de las grandes superficies que ya han incorporado el DVD. Las situaciones esperpénticas y absurdas son continuas en esta parodia indisimulada de la industria de cine y todo lo que la rodea (pirateo incluido), con toda la carga crítica que se quiera.

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Dejando al margen las irregularidades del guión y algunas otras carencias, lo que es indudable es la portentosa imaginación y la originalidad de la idea. El ingenio y lucidez de Gondry bien podría sacar de la crisis a una industria acomodada y estandarizada en su producción, repetitiva y previsible en sus argumentos, olvidada de los sueños que se hacen realidad en la pantalla. Porque una característica de esas peliculitas de aficionados que hacen los protagonistas es su capacidad para implicar al espectador, y encontrar ahí el éxito de taquilla (del cine o del videoclub). De alguna manera, el director sugiere algunas pautas para impulsar la industria: volver a los comienzos del cinematógrafo y recoger ingenuamente la vida como hicieron los hermanos Lumière o la magia ilusionista de Georges Méliès, hacer soñar al espectador con personajes con los que se identifican o que forman parte de su pasado (¡qué buena idea ésa de “personalizar las películas”!), o reinventar un nuevo cine independiente que no se someta al mercado… Viva la creatividad, rompamos reglas y sorprendamos al público haciendo “nuestra película”, no “otra película”, “cambiando el pasado porque nos pertenece” (eso dicen y hacen Jerry, Mike, Alma, y todo el vecindario para homenajear a su ídolo musical). En definitiva, imaginación e ideas propias para un cine nuevo y lleno de vida, cercano al espectador, capaz de crear ficción o realidad: no hay más que rebobinar, como hace el bueno de Gondry.

En la imagen: «Rebobine, por favor» – Copyright © 2008 Focus Features y Partizan Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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