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«RED»: Tengo un Oscar®, pero mira qué bien me lo paso

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«RED»: Tengo un Oscar®, pero mira qué bien me lo paso

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A «RED» le falta potencia visual y contundencia. Ni como broma, ni como adaptación de cómic, ni como entretenimiento funciona una cinta que, si algo resucita del añejo cine de nuestra infancia, es la construcción de largos y rimbombantes repartos.

Si Stallone reunió a una buena selección de actores de la acción de serie B en «Los mercenarios» (2010), Robert Schwentke aborda una estrategia diferente en «RED» (ver tráiler): sus protagonistas, con la única salvedad de Bruce Willis, no son en realidad nombres que se hayan ganado sus mejores galones en cintas cargadas de adrenalina. De hecho, si la gracia de la película descansaba en probar a insertar unos códigos y un cine de entretenimiento en una época que quedó atrás, en realidad el juego que propone es otro bien distinto: nada más y nada menos que ver a la Reina (Helen Mirren) manejando artillería pesada, a John Malkovich desatando su histrionismo sin complejos, o a Morgan Freeman divirtiéndose con uno de esos roles de acción con los que de vez en cuando balancea su muy galardonada condición de intérprete —como hacía en “Wanted (Se busca)” (Timur Bekmambetov, 2008)—.

Una jugada que suena muy bien al leerla sobre el papel, más cuando la nómina de secundarios está plagada de ilustres como Brian Cox, Richard Dreyfuss, un veterano Ernest Borgnine y un joven pero más que eficaz Karl Urban, que quizá no disfruta de toda la suerte que merece en el cine de evasión. Y sin embargo, algo falla: si Bekmambetov lograba introducir una estética y un ritmo de videojuego en lo que no era más que una permanente acrobacia visual, en los fotogramas de “RED” parecen anidar dos almas que no encajan bien, lo que termina por desequilibrar la cinta y, en última instancia, expulsa al espectador de lo que está viendo.

Por un lado tenemos la cinta de acción adrenalítica, con escenas imposibles que llevan al extremo lo que espera cualquiera que se ponga a ver cine de acción —con el momento salida-del-coche de Willis como estandarte—, y por otro una que busca darles a los actores alguna escena para que confirmen que sí, que están en una cinta poco prestigiosa, pero que son capaces de recitar más de dos líneas de diálogo mostrando sus capacidades interpretativas —salvo Malkovich, claro, el único que verdaderamente se lo pasa pipa y da barra libre a su histrionismo, con un físico que recuerda enormemente al fallecido periodista Ryszard Kaspuscinski y un papel claramente inspirado en el Murdoch de «El equipo A» (1983-1987)—. Y es en ese desajuste en el que el filme queda en tierra de nadie.

Paradójicamente, las escenas de acción no ofrecen ni la potencia visual de “Wanted (Se busca)” ni la contundencia de una saga como la de Bourne. Son más bien insertos en los que todos los personajes se ponen a disparar, hay mucho ruido e invitan a pensar en otra cosa, justo lo contrario de lo que cabría pensar que ocurriría. Por lo demás, imagino que todos los participantes habrán cobrado sus bien calibrados cheques, y que incluso les habrán contado a sus nietos que han participado en una película con ánimo taquillero. Pero sinceramente, ni como broma, ni como adaptación de cómic, ni como entretenimiento funciona una cinta que, si algo resucita del añejo cine de nuestra infancia, es la construcción de largos y rimbombantes repartos. Por lo demás, no aportará gran cosa a ninguna carrera, ni la suya como actores ni la nuestra como sufridos espectadores.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Escenas de “RED” – Copyright © 2010 Di Bonaventura Pictures, Summit Entertainment y DC Comics. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.

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