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«Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!»: Honestidad etílica

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«Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!»: Honestidad etílica

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«Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!» es una secuela honesta y salvaje, un corregido y aumentado poco dispuesto a hacer amigos y que relanza el viaje etílico hasta niveles inimaginables, a través de una sudorosa y cautivadora Bangkok.

Antes de cuestionar de entrada la secuela por repetición de esquemas o desdeñarla por su indeleble grosería, habría que preguntarse si otra continuación era ya no posible, sino aceptable. Es fácil, muy fácil reducir los supuestos deméritos de «Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!» (ver tráiler) a la mera acusación del autoplagio y pasar por alto los mecanismos que esconde la maniobra de esta segunda parte, los atrevimientos de un guion de naturaleza suicida, saboteadora que asume, con diversión ebria, la incapacidad de contentar a todos, pero también la ilusión de gastarse chistes a costa de nuevos parámetros geográficos: que un mono te practique una felación es gracioso en cualquier cultura, dice el personaje de Zach Galifianakis. Que tres amigos intenten por todos los medios resistirse a las fatalidades de una resaca monumental ya no es novedad ni síndrome de Peter Pan, sino un cursillo intensivo para concluir que lo instintivo es parte innegociable del propio ser. Enseñanzas de una noche de juerga, sin ánimo de moralina.

«Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!», por tanto, podría significarse como cover cafre y en clave de comedia del discurso del lado oscuro. Por primera vez en el cine de Todd Phillips, sus personajes ya no negocian con los estragos de la inmadurez, sino que tratan de llegar a un acuerdo con ella. Por si acaso, esa constancia de la nostalgia pasada por el filtro etílico, queda enmarcada de forma definitiva en su filmografía con una desafiante reconstrucción mental del recorrido por la sudorosa y cautivadora Bangkok: en medio de una meditación sugerida por monjes budistas, Alan (Galifianakis) traza en su mente la ruta salvaje seguida la noche anterior; pero en esas memorias beodas, los protagonistas son las versiones infantiles de él y sus amigos, accediendo a todos y cada uno de los placeres prohibidos de la noche. O sea, una síntesis escandalosamente incorrecta que resume a la perfección el estado perpetuo de casi todos los retoños ficcionales del director, desde el Will Ferrell de «Aquellas juergas universitarias» (2003) al mismo estereotipo Galifianakis, aquí reforzado en una complejidad que pasa antes por «Salidos de cuentas» (2010).

Pero es que además, esta secuela en clave de corregido y aumentado se sabe consciente de las limitaciones de su esquema repetido, excusa no para que muestre signos de rebelión contra este, sino para demostrarse plenamente autoconsciente y gozosa de él: la primera reacción de los tres amigos que despiertan con el titular resacón es reeditar los pasos de la primera vez para solventar, cuanto antes, la nueva y problemática desaparición. Como en aquella ocasión, la solución pasa por la evidencia, por la clave próxima que salta a la vista y equipara la respuesta del enigma a la carta robada de Poe. Hasta dar con esa certeza visible vía deducción lógica, Phillips relanza el viaje politóxico hasta niveles insospechados, lo que es lo mismo que suprimir cualquier reparo y/o barrera moral para dar carta blanca a un humor genuinamente bestia, tan prodigado en la coña sexual como en la diferencia —que no desavenencia— cultural.

Y la culminación de ese viaje, claro, no es tanto la susodicha reflexión en voz alta —«Tengo a Lucifer dentro de mí», recuerda el Stu de Ed Helms— sino el destapado de rigor que en los créditos finales pasa revista a las lagunas hasta entonces sugeridas, pero nunca explicitadas. Las fotografías ocultas demuestran una desvergüenza y una impudicia tales que cuesta imaginar una secuela más bárbara, menos dispuesta a complacer a todos los paladares y más a festejar con su —extensa— manada de fieles las delicias de una comedia sin ataduras. Señal inequívoca de tanta honestidad como inconformismo a la hora de brindar una nueva entrega.

Calificación: 7/10


En las imágenes: Fotogramas de “Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2011 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Green Hat Films. Todos los derechos reservados.

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