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“Señales del futuro”: Cábalas catastrofistas

Críticas

“Señales del futuro”: Cábalas catastrofistas

Alex Proyas firma una obra abiertamente catastrofista, a medio camino del imaginario que le define y las concesiones a la platea. Un thriller de indudable atractivo que se pierde en un final alargado en exceso y entregado a pirotecnias.

Un Apocalipsis ideado por Alex Proyas y con Nicolas Cage como anunciador es una premisa que genera inevitables sensaciones contradictorias. Por un lado, uno no puede sino congratularse de asistir al tan cinematográficamente pregonado fin de los días a través del imaginario visual del arquitecto de “Dark city”. Por otra parte, el protagonismo de Nicolas Cage desprende cierto tufillo a aquellas concesiones a la platea y empaque palomitero que condicionaban “Yo, Robot”. Bien pensado, y a pesar de los sentimientos encontrados, Proyas sigue siendo una firme esperanza para el género, se ponga tecnófobo o apocalíptico, hiperestético o pirotécnico.

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Hay un poco de cada Proyas en “Señales del futuro”. Las estéticas fascinantemente lóbregas no abandonan, desde una casa cuidadosamente destartalada, ligeramente siniestra, hasta la conjugación brillante de luz y cromatismos que pueden dar con un globo Shyamaliano que sostiene la niña Lucinda en el prólogo. Acto seguido a unos créditos que convencen de lo ciertamente inquietante que puede resultar una introducción a lo Google Earth©, el personaje de Cage nos es presentado como un viudo sobreprotector con su único hijo, esforzado por caerle bien mientras prepara salchichas en el jardín. Luego le descubriremos como un profesor bastante cool, pero también como un adulto emocionalmente hundido, e inevitablemente conspiranoico, cuando los números más agoreros desde “Lost” entren en acción. Un personaje que ya hemos visto en otros rostros —el Jeff Bridges de “Arlington Road. Temerás a tu vecino”, por ejemplo— y que es el elegido por Proyas como mensajero de las terribles cábalas anunciadas por los números (que por supuesto, nadie creerá), rol aquí plenamente integrado en el registro de Cage, que vuelve a hacer de Cage constituyéndose a sí mismo como una entidad dramática, única e invariable, más allá de las benditas excepciones propiciadas por los Coen o John Woo.

Y luego está el Proyas de las grandes catástrofes, el que hace de un accidente aéreo una secuencia soberbia en la que la cámara induce a una desorientación minuciosamente planificada, pero también el que no escatima pólvora en el momento decisivo de la función. Que “Señales del futuro” se defina como abiertamente apocalíptica no es nada reprochable, como tampoco lo es que dibuje dantescos cuadros en forma de premonición o apele al miedo al terrorismo como endémico de la sociedad contemporánea (ya lo hacía la película de Mark Pellington). Sí que lo es, probablemente, que se deje seducir por la sensiblería más tópica al delimitar la relación paterno-filial, o que sus devaneos bíblicos lleguen forzados a una trama que apenas sí ha trazado algún discurso confrontativo entre ciencia y religión. El cineasta desaprovecha, además, la oportunidad de poner en escena una descomposición de la sociedad, una escalada de caos que se declina en favor de unos compases finales en los que lo intuitivo determina de una sentada el destino de la humanidad, donde son las corazonadas de su protagonista las que adivinan el devenir de nuestra civilización. Por otro lado, no deja de resultar un enorme acierto el punto concreto en el que el personaje de Cage cederá al fin en su paternalismo exacerbado (aun en una atmósfera dramática no menos exacerbada).

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Así, “Señales del futuro” resulta un thriller de ciencia-ficción de indudable atractivo, que se pierde en un último tramo alargado en exceso y entregado a pirotecnias y un epílogo imposible que agotan un relato ya terminado muchos minutos antes. Para entonces, el escalafón metafísico resulta inalcanzable para Proyas, y los acontecimientos finales no suponen la guinda a una narración que ya ha exprimido toda la angustia del espectador. Angustia ante la escenificación de la fatal interrelación de las catástrofes máximas de un pasado reciente con las de un futuro no muy lejano.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Señales del futuro” © 2008 Summit Entertainment, Escape Artists y Mystery Clock Cinema. Fotos por Vince Valitutti. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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