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«Sígueme el rollo»: Adam Sandler sigue desinflado

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«Sígueme el rollo»: Adam Sandler sigue desinflado

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La nueva colaboración del tándem formado por Adam Sandler y Dennis Dugan mantiene una pauta preocupante, basada en grandes presupuestos malgastados en propuestas que nada ofrecen más allá de alguna situación divertida.

Para conseguir el amor de Palmer (Brooklyn Decker), Danny (Adam Sandler), un próspero cirujano plástico, urde un plan infalible: hacerse pasar por un pobre marido en pleno proceso de divorcio de Katherine (Jennifer Aniston), en realidad su ayudante en la consulta. Parece que el Sandler que nos enganchó con sus comedias a caballo entre la amabilidad y la irreverencia no va a volver, vista la evolución reciente de su filmografía. Y es que «Sígueme el rollo» (ver tráiler) mantiene la pauta de “Niños grandes” (2010), basada en reunir a un puñado de colegas, trasladarse a un lugar más o menos paradisíaco y disfrutar de un rodaje agradabilísimo, seguro, pero que poco puede aportar al espectador que se rasque el bolsillo para ver más de lo mismo.

«Fingir estar casado es la mejor manera de que no me hagan daño de nuevo». Lo más preocupante de un producto tan limitado como este, de pocas virtudes en términos artísticos o de entretenimiento, es su capacidad para constatar la falta de ideas del Hollywood actual; y es que la comedia, que dirige nuevamente Dennis Dugan ─es su sexta colaboración tras las cámaras con el actor, y la séptima ya está lista─, no es sino un descolorido remake de “Flor de cactus”, dirigida por Gene Saks en 1969, a la vez salto a la pantalla de la pieza teatral de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy. Así, el hilarante grosor de propuestas pasadas de Sandler se abandona casi ─casi─ totalmente, rendido a una inercia comercial que parece seguir siendo rentable, pero menos: a falta de su estreno en algunos países, la propuesta aún no ha recuperado los exagerados ochenta millones a los que asciende su presupuesto.

“Sígueme el rollo” funciona poco y a bandazos, con una pareja protagonista que no desprende una química especial pero tampoco rechina en exceso, abandonado él a regalar coletazos de humor reiterativo y solícita ella a lucir palmito para justificar su belleza frente al soso cañón rubio que le ponen delante; el trío central se sirve de la participación del ganso de turno (en este caso, Nick Swardson) y de la no menos recurrente ayuda de una estrella descontextualizada (Nicole Kidman, en un registro autoparódico sorprendente) para desbarrar un amor evidente durante un extenuante metraje de casi dos horas de duración. Los sketches se suceden sin un ritmo demasiado vivo, algo a lo que también estamos acostumbrados últimamente, y sin que el espectador encuentre una motivación especial ni en la trama, ni en las actuaciones, ni en el cómputo general de una ─otra─ comedia que puede marcar el principio del fin de la carrera internacional de su protagonista principal. Esperemos que remonte el vuelo, porque cada vez tenemos menos ganas de seguirle el rollo.

Calificación: 4/10

Imágenes de “Sígueme el rollo”, película distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España ©  2011 Columbia Pictures y Happy Madison Productions. Todos los derechos reservados.

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