“Sin tregua (End of watch)”: Hermanos de placa y sangre

Escrito por el 12.12.12 a las 17:33

“Sin tregua (End of watch)” apenas hace concesiones sentimentales hasta el tramo final y permanece fiel a los parámetros del cine de género más realista y moderno. Buenas interpretaciones de Jake Gyllenhaal y Michael Peña.

Una pareja de policías patrulla por las calles de Los Ángeles. Su día a día transcurre entre arrestos a delincuentes de poca monta, persecuciones en coche al más puro estilo americano y tiroteos de los que milagrosamente salen ilesos. Son héroes y, sin embargo, los agentes Taylor y Zavala no se ven más que cumpliendo su misión con honradez, como auténticos hermanos dispuestos a todo por el otro, con una amistad a prueba de bombas y con el deseo de una vida familiar feliz. Su actividad es frenética y también peligrosa, sobre todo desde el momento en que el cártel mexicano les jura venganza. Con todo, los protagonistas de “Sin tregua (End of watch)” (ver tráiler y escenas) disfrutan de algunos momentos de pausa y sosiego, cuando sus mujeres saltan a escena para dar un sentido y motivación a tanto riesgo e inseguridad. Es el lado humano de este thriller policíaco duro, áspero y en ocasiones crudo, en el que dos hombres se pusieron la placa para buscar justicia y encontraron el amor y el dolor a un mismo tiempo.

David Ayer apenas hace concesiones sentimentales hasta el tramo final y permanece fiel a los parámetros del cine de género más realista y moderno. Una cámara muy nerviosa a la que no le interesa la planificación cuidada o académica, barridos que rastrean el entorno en busca de algún delincuente agazapado o de transmitir tensión y agitación, una fotografía que no hace ascos a las sobre-exposiciones o a la pérdida de nitidez de la imagen —en ocasiones, quizá, excesiva—. Lo que importa es la angustia, crispación y adrenalina ante el peligro, la resolución y rapidez en la actuación y esas sensaciones se transmiten con ritmo trepidante y montaje sincopado, con elipsis narrativas que prescinden de lo accesorio y con artificios en una puesta en escena que juega a confundir la manera de filmar del propio director con la de los personajes aficionados a rodar con video-cámara —parece una moda entre policías y delincuentes, como si quisieran recoger la realidad cotidiana y ofrecernos un relato en primera persona para hacernos sus testigos—.

Mucha metralla y sangre, mucho alijo de droga y armas, mucho tráfico de personas, maltrato infantil y asesinato macabro. Y ningún pudor para mostrarlos en clave realista, con un lenguaje no precisamente refinado —ellos se contagian de los bajos fondos, lógicamente— y con unos modales un poco broncos y zafios. Pero, frente a la brutalidad de un ambiente sórdido y violento, el director quiere rescatar un sentimiento de nobleza y amistad, de generosidad y sensibilidad, el que existe entre estos dos hermanos de placa que hablan de códigos policiales con la misma confianza y facilidad que de sus mujeres, que exaltan el espíritu corporativo, honesto y solidario del cuerpo —algo nada habitual en el cine— para hacer frente a esos cárteles de explotación y crimen.

Aparte de la buena ambientación conseguida por montaje y fotografía, las interpretaciones de Jake Gyllenhaal y Michael Peña resultan convincentes y con personalidad —sus personajes están bien construidos en el guion—, cargadas de fuerza y autenticidad, con buena química y complicidad entre ellos. Muestran dureza y firmeza de convicciones en su cometido patrullando las calles, y también fragilidad y sentimiento humano con los suyos. Llama la atención la admiración e influjo que el personaje de Peña ejerce en Jake Gyllenhaal en su vida sentimental y en los valores de la vida. Son camaleones que saben ganarse el respeto de sus colegas del Cuerpo y el favor de algún que otro delincuente, porque son personas de una pieza. La película se ve en un abrir y cerrar de ojos, con un final muy emotivo y complaciente y un epílogo innecesario y prescindible. Gustará a los aficionados al thriller policial, pero no tanto a quienes prefieran un cine más pausado, sutil o delicado en sus diálogos e imágenes. Porque es la ley de la calle, el retrato de dos hermanos de placa y sangre.

Calificación: 6/10

Imágenes de “Sin tregua (End of watch)”, película distribuida en España por Avalon © 2012 Crave Films, Emmet/Furla Films, Exclusive Media Group y Le GrisbiProductions. Todos los derechos reservados.



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