Síguenos

«Sólo entre nosotros»: La herencia adúltera

Críticas

«Sólo entre nosotros»: La herencia adúltera

«Sólo entre nosotros» se despoja de moralismos y retrata relaciones al límite, pero alcanza discutibles conclusiones que minimizan daños colaterales y se acercan más a la autoafirmación de una actitud que a una consecuente evaluación.

Hay una herencia que —quizá— no podemos esquivar. Hay personas cuya personalidad nace marcada por un legado invisible bajo la piel, una congénita naturaleza a la que pueden esforzarse por responder, pero a la que difícilmente podrán renunciar. Hijos de un pintor vividor, mujeriego y con varias vidas, los hermanos protagonistas de «Sólo entre nosotros», excepcional presencia de cine balcánico en nuestra cartelera, no son capaces de modular sus vidas para adaptarse a los fangosos terrenos de la moral oficial. Y al final, y dado lo imposible de esa conciliación, tanto ellos como sus sufridas consortes acuerdan en relativizar la importancia de los cuernos en una existencia que irrevocablemente lleva a perpetradores y damnificados al mismo destino: bajo tierra.

«Sólo entre nosotros» no es una película mezquina. Se despoja de condenas morales y opta por un retrato coral de relaciones al límite, infidelidades habituales y enésimas reconciliaciones. Adoptando una poco convencida estructura episódica que centra cada capítulo en un personaje, la cinta que firma el veterano cineasta croata Rajko Grlic dibuja trazados emocionales altamente inestables en el corazón de Zagreb —capital cuyo nombre varía según la infidelidad—. El conjunto, sin embargo, no tiene nada de memorable más allá del rutinario hastío que alguno de sus protagonistas —en particular, una espléndida Daria Lorenci— consigue filtrar al otro lado de la pantalla. Y sí, en cambio, alcanza discutibles conclusiones que parecen minimizar los daños colaterales, una despedida y conveniente carpetazo más próximo a la autoafirmación de una actitud que a una consecuente evaluación de los tortuosos caminos sentimentales recorridos.

Imbuida de tragedia subterránea vinculada a la irremediable soledad e insistida desde la banda sonora de Alan Bjelinski y Alfi Kabiljo, este estudio de la infelicidad se mueve entre la apatía y la incomodidad sin resultar contundente en ningún frente. El buen hacer de su quinteto protagonista —los dos matrimonios más la farmacéutica— es indiscutible, pero el esfuerzo de la película por forzar nuevos traumas dentro de esa saga familiar —el punto de partida en el lavabo, las confesiones en la sala de espera del hospital— la lleva hasta los límites de una credibilidad tan líquida como, en resumidas cuentas, prescindible.

Calificación: 5/10

Imágenes de “Sólo entre nosotros”, película distribuida en España por Aquelarre Cine © 2010 Mainframe Productions, Yodi Movie Craftsman y Studio Maj. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

Novedades destacadas

Subir