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«Spotlight»: Sobre la línea

Críticas

«Spotlight»: Sobre la línea

Genial propuesta que desde la aparente sencillez estructural triunfa dentro del género del cine de investigación periodística. Fantásticamente dispuesto e interpretado, estamos ante un estremecedor y terriblemente veraz drama humano. Grande. 

Bajo la gran sala de redacción del Boston Globe, cuatro periodistas, Walter Robinson, Mike Rezendes, Sacha Pfeiffer y Matt Carroll (Michael Keaton, Mark Ruffalo, Rachel McAdams y Brian d´Arcy James) defienden una sección muy especial del periódico, que requiere mucho trabajo, mucha investigación, mucha implicación personal. Y funciona. El mundo que vivimos está tan lleno de hermosura como de horror -la balanza se desequilibra cada vez más, pero bueno-, y dentro del segundo apartado hay puntos especialmente negros y escabrosos; uno de ellos es la pedofilia, obvio, repugnante realidad subrayada cuando el abuso viene de los autoproclamados pastores de almas, figuras que deberían aportar -en su mayoría lo hacen, claro- seguridad, confianza, amistad a sus pastoreados. Es un terror espantoso, terrible, real, palpable. Asumido incluso por la sociedad, saturada de conocimiento. «Spotlight» bucea, con éxito estremecedor, donde pocos quieren sumergirse.

Spotlight

«Todo el mundo va a enterarse». El siempre interesante director y guionista -aquí junto a Josh SingerTom McCarthy afronta un tema espinoso, pero no lo hace desde el morbo ni se enfoca en la parte más oscuramente sombría del asunto. Lo que plantea es una película orientada desde el trabajo periodístico, desde la pasión de sus protagonistas hacia el servicio público, y consigue triunfar en su planteamiento con una disposición técnica extraordinariamente fluida y directa que alcanza enormes momentos de emoción que nacen de la furia contenida: de la de los reporteros, de la del espectador, de la de la sociedad completa. No es una diatriba anti-eclesial, es una diatriba contra aquellos que abusan mientras otros miran para otro lado. Allí, aquí, donde sea. Católicos o no. Es un retrato de los monstruos que nos rodean desde la visión de quienes les destapan y pagan un precio por ello, un coste que va más allá de lo profesional y se ancla desde la intimidad de cada uno.

Spotlight

En un vuelo intensamente honesto que se extiende durante dos horas que pasan en un suspiro, el reparto brilla en su conjunto (junto a los mencionados, John Slattery, Liev Schreiber en modo genial, Stanley Tucci, Billy Crudup…) volcado en una producción de aire deliciosamente retro en sus postulados esenciales, de sencilla apariencia pero intrincada disposición. Parece, incluso, una película de otro tiempo retratando males y bondades eternos con aparente sencillez, ingenuidad incluso. El Mal vive frente a nosotros, o a nuestro lado. Dos puertas más allá. Y muchas, muchas veces -demasiadas- se disfraza de Bien, hasta el punto de dejar en sus manos, aparentemente candorosas, a nuestros propios hijos e hijas. «Spotlight» no juzga a priori -los protagonistas luchan incluso contra sí mismos y sus propias confesiones y convicciones-, sólo encuentra el foco de atención y lo dispone al mundo. Y es el mundo el que debe juzgar.

Calificación: 9/10

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