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«Take shelter»: La lógica del caos

Críticas

«Take shelter»: La lógica del caos

Jeff Nichols firma una obra sobre la incomunicación en una sociedad abocada al desastre, un ensayo sobre la lógica del caos desde los rincones de una mente en el abismo. «Take shelter» es brillante, con una insultante capacidad para perturbar.

En tiempos de penumbra, el cine de catástrofes es aquel que a menudo mejor alumbra el derrumbamiento colectivo de una sociedad contra el que, habitualmente, un individuo se rebela y echa el resto por salir adelante en un mundo por el que nadie da ya un duro. Pero hay un escenario más inquietante que el clásico apocalíptico, más desasosegante que el propuesto por el amplio espectro de narraciones post-apocalípticas que conocemos. Es aquel en el que uno intuye la catástrofe como las aves antes de la tormenta, en que queda agarrotado ante la proximidad de una desgracia que el resto de su realidad ni siquiera atisba. Es cuando sabes que ese fin es real, y que ya llega.

En el momento crítico en el que Curtis (Michael Shannon) debe explicar a su esposa (Jessica Chastain) el porqué de su extraño comportamiento, el angustiado padre de familia de «Take shelter» (ver tráiler) da una pista de dónde podría residir la discreta grandeza de la cinta de Jeff Nichols. No se trata, no solo, de pesadillas que anticipan el caos y la destrucción total, sino de un sentimiento que invade el alma e instala la certeza de que lo peor está por venir. Cualquier espectador podrá reconocer en el rostro de un inmenso Shannon esa sensación de nerviosa fatalidad, y cualquiera podrá entender en el de Chastain la voluntad de entender al ser amado y la impotencia de no conseguirlo. La de Nichols es una película sobre la incomunicación —la hija sordomuda de la pareja— en una sociedad abocada al desastre, un ensayo intimista sobre la lógica del caos, una incursión en los rincones menos accesibles de una mente en el abismo. Y sobre todo, una obra con una insultante capacidad para la turbación, de una madurez asombrosa en la puesta en escena como herramienta de construcción de la cotidianidad invadida, infectada por ese parásito que es el miedo.

«Take shelter» es, en fin, una joya precisa —da la impresión de que no sobra ni un solo plano— y terrorífica en su serenidad, la letra pequeña de un fin del mundo que empieza por la fragilidad psicológica del individuo. Escenas como la del discurso que un iracundo Curtis lanza a la anestesiada comunidad o ese final de impecable gramática frente al mar, confirman a Jeff Nichols como un talento a seguir muy de cerca, y a su asociación con Michael Shannon como una de las más notables del cine reciente.

Calificación: 8/10


Imágenes de «Take shelter», película distribuida en España por Avalon © 2011 Grove Hill Productions, Hydraulx, REI Capital y Strange Matter Films. Todos los derechos reservados.

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