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«Teniente corrupto»: El sueño alucinógeno de los peces y de un policía

Críticas

«Teniente corrupto»: El sueño alucinógeno de los peces y de un policía

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Remake de la película de Abel Ferrara sin la carga de trascendencia de aquella y centrado en el camino de la autodestrucción, la espiral de degradación personal y moral de su protagonista, un Nicolas Cage excesivo e histriónico.

Sin la carga de trascendencia que le imprimiera Abel Ferrara, pero con todo el marchamo comercial que ejemplifica un reparto encabezado por Nicolas Cage y Eva Mendes, este «Teniente corrupto» del alemán Werner Herzog baja de nuevo al infierno de un policía que pasa de ángel a diablo, de héroe a villano al caer en las redes de la droga y servirse de su placa para obtener cocaína, vender información confidencial o «comprar» un partido de fútbol. En su particular espiral de degradación personal y moral, todo queda supeditado a tener la próxima dosis para él y su novia, mientras la violencia, la extorsión o el sexo se convierten en algo cotidiano en quien comenzó salvando una vida para después engancharse a la droga y perder finalmente el sentido de la investigación del asesinato de toda una familia.

La estructura en tirabuzones que Herzog imprime al relato, con giros que hacen que el espectador vuelva a asistir a un acto de condecoración policial o a una redada «personal» de droga, deja ver unos ciclos sin término ni esperanza, con una visión tremendamente pesimista y cínica de la persona, incapaz de redimirse en un entorno angustiante y turbio. Es el mismo mundo cerrado y sin salida de unos peces que quizá sueñen con una libertad sin ataduras, pero que viven encerrados en su pecera; como ellos, el teniente Terence irá progresivamente perdiendo conexión con la realidad hasta ver iguanas donde no las hay —quizá las escenas de mayor trasfondo autoral— o transformarla según su necesidad de estupefacientes. En su metraje cobran fuerza los pasajes sureños y la pierden los momentos grotescos, con la anciana amenazada o la tosquedad de los abusos a la pareja expoliada, irregularidades de una cinta que también es una velada crítica a los Estados Unidos.

La película no puede verse, por eso, de manera realista u objetiva porque todo gira en torno a este policía sumido en el dolor y en el infierno de la droga: sólo desde su óptica subjetiva y alucinada se explican la ceguera de un inspector que le traslada al mismo depósito donde se almacena la droga incautada o la del camello mafioso que se fía para hacer negocios de quien un momento antes le perseguía. Tampoco resulta coherente la transformación de una novia prostituta y drogadicta, que súbitamente decide rehabilitarse, ni los sucesivos desenlaces «felices» que sus «contactos» le proporcionan en la parte final. No podemos considerarlos como errores de guión —aunque desconciertan y generan perplejidad— sino como la voluntad del director de adentrarse en la mente de un enfermo drogadicto, incapaz de pensar de manera lógica y sensata, y de hacer que recorramos con él un camino de autodestrucción.

En dicho proceso resulta fundamental la creación de un ambiente sórdido, turbio, negro. A ello se aplica una fotografía que baja a los submundos urbanos de la droga y la prostitución, donde no queda aire que respirar ni luz que permita ver una salida. Una planificación cerrada y una puesta en escena oscura con un punto surrealista, junto a una cámara que sigue de continuo a Nicolas Cage hasta convertirse en sus propios ojos. Su interpretación es tan excesiva e histriónica como su personaje, entre la esquizofrenia y la alucinación, mientras que Eva Mendes no escapa al cliché que se ha fabricado a fuerza de papeles sensuales y provocativos, con escasa fuerza dramática. Un thriller de autor que hay que contemplar bajo la perspectiva de quien busca mostrar una realidad transformada por una mente corrompida —obviando el sentido de culpa y redención de Ferrara. Interesante sólo para quienes estén dispuestos a visitar las cloacas más míseras del ser humano, y sentirse atrapados en los sueños alucinógenos de un policía que se movía como pez en el agua infecta de la droga.

 

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «Teniente corrupto» – Copyright © 2009 Millennium Films, Nu Image Films, Edwards R. Pressman Film, Polsky Films, Saturn Films y Osiris Productions. Distribuida en España por Wide Pictures y Aurum. Todos los derechos reservados.

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