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«The amazing Spider-Man»: ¿Quién es Peter Parker?

Críticas

«The amazing Spider-Man»: ¿Quién es Peter Parker?

Un reinicio del chico arácnido con sabor a déjà vu, en el que la inestabilidad emocional de Peter Parker cobra un protagonismo engañoso, orientado a futuras secuelas, y sin un villano que compense con alguna sorpresa tanta corrección.

En un momento inicial de “The amazing Spider-Man” (ver tráiler y escenas), Peter Parker se retira meticulosamente unas modernas lentillas antes de probarse un par de gafas de pasta. La voluntad de abrazarse a lo retro, a lo vintage vendido como espejismo hecho en Taiwán de un tiempo pasado y mejor, recorre este reboot del personaje que Stan Lee y Steve Ditko crearan para Marvel allá por 1962. Pero en diez años, desde que se estrenase la versión multisalas de Sam Raimi, no ha madurado lo suficiente ese sentimiento de añoranza sobre el personaje, o de ruptura insostenible con el original de viñetas, como para que alguien clame a gritos la reformulación de identidades —la de Parker y su alter ego Spider-Man, la del blockbuster superheroico que sobrevive aferrado al enfrentamiento de un Bien y un Mal individualistas, ahora que “Los Vengadores” (Joss Whedon, 2012) ha hecho prevalecer la importancia del grupo—. El estudio ha decidido, partiendo de una necesidad tan gratuita, mantenerse en la cobarde calle del medio: a medio camino entre las deudas con la trilogía de Raimi y un rejuvenecimiento de equipo artístico; en el centro, sin ritmos irregulares, de la intersección del drama adolescente con el romance, la acción y la comedia ligera.

Esa sensación de haberse cruzado con un viejo conocido que ha cambiado su look con algún añadido indefinible persiste a lo largo de todo el (excesivo) metraje; ya hemos estado allí, en esa calle, contemplando ese mismo suceso, sólo que ahora es diferente, pero ¿cuánto? Y no sólo en lo referente a acontecimientos ineludibles de la trama, pues se suceden reencuentros no del todo felices con hallazgos de Raimi, como el frenesí durante la prueba de las habilidades arácnidas que el director, Marc Webb —fenomenal apellidarse así para abordar al trepamuros—, completa con el toque pop de una canción de Coldplay. Resulta curioso que la narración de Webb demuestre tan torpe capacidad de síntesis, en especial en su tramo inaugural, mientras abraza los mecanismos de la cultura teen contemporánea, tendente a la brevedad: esos maravillosos no-diálogos entre Peter y Gwen Stacy, que hacen ver a Andrew Garfield y Emma Stone como una pareja mucho mejor ajustada a la superheroica hormonal que Tobey Maguire y Kirsten Dunst.

Si en “(500) días juntos” (2009) Webb desarrolló todo su arsenal de dramatismo romántico estilo siglo XXI, elevándolo a las dimensiones estratosféricas de Spider-Man el conjunto cojea y genera el ruido de las secuelas —atención poco después del cuerpo de créditos final—. No se nos ofrece una set piece para el recuerdo, que es lo menos que puede pedirse a una producción Marvel que abre la veda estival, y hay ecos de las epifanías puestas de moda por Christopher Nolan, que hacen flaco favor al universo de un héroe joven que, por momentos, se tambalea hacia lo crepusculito. En un capítulo de “Hora de aventuras”, el protagonista, Finn, se coloca unas gafas de pasta como las de Parker y, paulatinamente, empieza a ganar en conocimientos científicos y a perder su identidad. Tal vez ese sea el gesto que traiciona al personaje y deja sin responder la cuestión que abre estas líneas y cierra la película: en el pasado de Raimi no estaba el mejor ‘yo’ de Spider-Man, pero tampoco en esta proyección de futuro que enreda un poco más —ese aburridísimo 3D— sin quedarse adherida a la piel.

Calificación: 6/10


Imágenes de “The amazing Spider-Man”, película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2012 Columbia Pictures, Laura Ziskin Productions, Marvel Enterprises y Marvel Studios. Todos los derechos reservados.

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