Síguenos

«The lovely bones»: El limbo insostenible

Críticas

«The lovely bones»: El limbo insostenible

FichaCartelFotosSinopsisTráilerCómo se hizoClipsEntrevistas
Rueda de prensaPhotocallPreviaCríticasNoticiasComentarios

Excesiva tanto en su metraje como en su desbordante imaginería, Peter Jackson fracasa en su intento de conciliar la realidad gris de una familia devastada con un limbo insostenible, desmesurado en sus simbolismos y epifanías.

Las conflictivas tensiones entre la fantasía escapista y la severa realidad terrenal era tema de la predilección del cineasta Peter Jackson, cuya inmersión en el universo adolescente de «Criaturas celestiales» (1994) ya suponía un viraje tan sorprendente en su carrera como un lógico precedente a «The lovely bones». Esta última, adaptación del texto de Alice Sebold, sin embargo, fue concebida a posteriori del ingreso oficial del director en el mainstream a través de su celebérrima trilogía del anillo y su nada desdeñable remake de «King Kong». «The lovely bones», pese a anunciarse como una vuelta a los mundos más personales, a la lírica más intimista del autor, no puede esconder que no ofrece ruptura, sino continuidad, incluso énfasis, del discurso dirigido al gran público. Poco, muy poco queda ya del Jackson más personal, el desprejuiciado y festivo, pero también el razonablemente celestial.

Tan dada a los excesos como su anterior «King Kong», «The lovely bones» no encuentra justificación en su abultado metraje, henchido a golpe de narrativa redundante y hasta agotadora. Este está recorrido por una dicotomía en la que ambas partes difícilmente llegan a conciliarse con naturalidad: está esa suerte de limbo célico en el que la niña asesinada, Susie Salmon, habita y en el que se vuelca una imaginería siempre desbordante, siempre desmesurada que más bien podría entenderse como un brainstorming visual de órdago, pero sin depuración y con sobredosis de simbolismos; y también está esa realidad del roto entorno familiar de la misma, desmembramiento emocional que Jackson escribe con suma ligereza, sin visos de profundizar en el dolor, sin capacidad para imprimir, en unos padres desdibujados, la angustiosa imposibilidad de pasar página tras la tragedia.

Imbuida de hiperesteticismo new age (apuntillado con toda una canción «Enya», de parte de This Mortal Coil) y sobrecargados paraísos de un limbo insostenible, sostenida musicalmente con los ambientes creados por Brian Eno, la película logra puntuales imágenes perdurables que armonizan, eventualmente, la forzada relación entre los dos mundos descritos (la ruptura de las botellas de cristal que contienen barcos). La defensa de la sostenibilidad de tales epifanías, no obstante, no sería posible sin una siempre cautivadora Saoirse Ronan, una vez más sobrada en su demostración de talento para personificar los miedos e inseguridades adolescentes, incluso en el más allá. Pero la mejor caligrafía de Jackson es, aquí, para las escenas de suspense que en su mayoría acapara un logrado Stanley Tucci: la secuencia del refugio subterráneo o la de la intromisión de Lindsey Salmon en la casa de George Harvey son, al fin y al cabo, pruebas fehacientes del meticuloso, genial narrador que se halla tras la cámara.

Calificación: 5/10

En las imágenes: Fotogramas de «The lovely bones» © 2009 DreamWorks Pictures, Film4 y Wingnut Films. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Subir