“The master”: La Causa (y el Efecto)

Por José Arce | LaButaca.net | 20 diciembre 2012

Paul Thomas Anderson nos regala uno de los títulos imprescindibles de 2013. Un árido retrato de la América de posguerra desde el prisma alucinado de un mesías espontáneo y uno forzoso, condenados a encontrarse y tal vez a entenderse.

Freddie Quells (Joaquin Phoenix ) regresa de la Segunda Guerra Mundial sin un rumbo fijo. Dando tumbos por la vida conoce a Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman ), iluminado líder de un culto que va a convertirse en influencia fundamental para el muchacho. “Boogie nights”, “Magnolia” , “Punch-Drunk Love” , “Pozos de ambición” ─para quien esto firma, una de las  cumbres del cine moderno─… ante semejante currículo, cómo no esperar ansiosamente “The master” (ver tráiler ), el nuevo trabajo de ese genio del séptimo arte que es Paul Thomas Anderson , que a sus 42 años nos regala otra maravilla al margen de consideraciones comerciales. Totalmente al margen de consideraciones comerciales, de hecho. A nadie sorprenderá que afirmemos que no es propuesta para todos los gustos.

«Te has apartado del camino correcto, ¿verdad?». Da igual lo que cuente, la maestría y el conocimiento técnico del cineasta son tan enormes que el espectador no puede apartar la mirada. Qué dominio del encuadre, qué narrativa, qué consciente limpidez, qué salvajismo a la hora de integrar bandas sonoras imposibles ─en sentido amplio─ en historias cada vez más profundas, más densas, más animales. Y la cuestión es que lo que cuenta es también fascinante, un retrato descarnado de la América de posguerra en la que dos mesías, uno espontáneo y el otro forzoso, se encuentran en medio de la Nada Moral, supuesto barro el primero y supuesto escultor el segundo, enfrentados en una batalla anímica de final incierto regada con licor de fabricación casera e impulsos paternofiliales reprimidos tan sólo en parte. La Causa y el Efecto.

Cínica, torcida, agria a lo largo de su extenso recorrido, “The master” propone una revisión a la baja de cada individuo único para progresivamente clamar a favor de esa misma individualidad como forma de independencia definitiva. Y para dar carnadura a ese  individuo nada mejor que la silueta resurrecta para el cine de un Joaquin Phoenix volcado en un viaje físico e intelectual desgarrador y tremebundo a todos los niveles; frente a él, complemento y opuesto, Philip Seymour Hoffman, uno de esos intérpretes privilegiados capaces de hacerlo todo, y hacerlo bien. Dicen algunas lenguas que la película es una radiografía de la Cienciología y sus postulados. Dianética hay, desde luego, y mucha. Y un Libro I, y un rollo New Age. Y contenidos inextricables en un primer visionado. Lo que está claro es que es de lo mejor de 2013. Seguro.

Calificación: 9/10


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