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«The possession (El origen del mal)»: Un nuevo exorcismo real

Críticas

«The possession (El origen del mal)»: Un nuevo exorcismo real

Sam Raimi apadrina el regreso del danés Ole Bornedal a Hollywood, una nueva historia de posesiones demoníacas supuestamente basada en hechos reales. Sosa, predecible, más de lo mismo, a pesar de lo exótico de la parafernalia judía.

La pequeña Em (Natasha Calis) compra en un mercadillo una bonita caja con unas extrañas inscripciones grabadas. Al abrirla, liberará algo. Y no, no vienen los cenobitas, por desgracia. Porque sería de agradecer. El danés Ole Bornedal, a quien teníamos un poco perdida la pista desde que se defenestrara a sí mismo dirigiendo la floja “La sombra de la noche” (1997), remake yanqui de su mucho más interesante “El vigilante nocturno” (1994), regresa a territorio USA de la mano de Sam Raimi con “The possession (El origen del mal)” (ver tráiler), enésima propuesta del subgénero de demonios interiores basado en hecho reales. Pinta sosa de primeras ─un cartel resultón ya no engaña a nadie─, y es sosa en su lectura global.

«¿Oyes eso? Hay algo dentro». Y es que poco se puede destacar en una película cuya única originalidad reside en que el exorcismo de turno, en esta ocasión, sigue el rito judío, bastante divertido en sus griteríos, aspavientos y pantomimas generales. El cineasta anda escaso de recursos, en un constante uso de tomas aéreas y tiros de cámara lentos a ras de suelo o avanzando por algún pasillo, con muy poca ayuda ─pero muy, muy poca─ de una mala edición de Eric L. Beason, una irregular fotografía de Dan Laustsen y una abusiva y reiterativa banda sonora de Anton Sanko. Además, como este tipo de productos buscan el palco teen del primer fin de semana, tampoco hay excesivos riesgos visuales en lo tocante a sanguinolencias y brutalidades relacionadas con la malignidad que pulula en el ambiente.

Así las cosas, se sigue la corriente habitual de sintomatologías progresivas que convierten a la pobre niña en carne dispuesta para una traca circense de última hora, ante la cansada mirada de un Jeffrey Dean Morgan ─no debe andar sobrado de trabajo, y coge lo que va consiguiendo su representante─ que además de luchar contra el puñetero espíritu maloso ─un dibbuk─ tendrá que lidiar con su picajosa ex-mujer (Kyra Sedgwick), el desarrollo adolescente de su hija mayor (Madison Davenport) y el hombre que trata de ocupar su lugar en la vida de su familia (Grant Show). Menos mal que se echa de colega al cantante Matisyahu, lo que aporta un incentivo para sus seguidores. Al final, y siguiendo con el tono musical, con el interés de “The possession (El origen del mal)” pasa lo mismo que con el sombrero de Gaspar: que el viento se lo llevó.

Calificación: 4/10


Imágenes de “The possession (El origen del mal)”, película distribuida en España por DeAPlaneta © 2012 Ghost House Pictures. Todos los derechos reservados.

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