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«The reader (El lector)»: Mímesis sin alma

Críticas

«The reader (El lector)»: Mímesis sin alma

Las cruzadas entre literatura y cine se han revelado a lo largo de su Historia estériles e imprevisibles, y aún nadie posee el secreto de cómo conseguir una adaptación exitosa. Quizá no debería hablarse tanto de relación, inherente a cualquier película cuando la mayoría están basadas en textos escritos, como de influencia: las impresiones no son las mismas al leer un libro después de haber visto su versión cinematográfica, ni al contemplar ésta tras conocer de antemano su origen literario. El problema de ciertas adaptaciones es que su conflicto se limita a esa superficie lingüística, caso de «The reader (El lector)», que traduce a imágenes la excepcional novela de Bernard Schlink, pero sin añadir mucho de su propia cosecha, ninguna creatividad de persona experta en lenguas y en malabares de vocabulario que haga del libro una nueva obra inteligible y viva.

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La relación prohibida de Hanna (Kate Winslet) y Michael (David Kross) construye un juego sadomasoquista de intercambio de culpas, su amor es la parábola de un pueblo avergonzado por no ver e interpretar cuando pudo haberlo hecho. La cinta se desdobla en las dos mitades de cualquier educación sentimental, el enamoramiento y el desengaño, el romance a escondidas y el drama judicial, aunque no sea ese el meollo de la historia. Para Stephen Daldry, sin embargo, le es mucho más fácil inflar la emotividad frente a la crudeza y la ausencia de compasión, y colocarle al protagonista píldoras redentoras que allanen el camino al espectador y su identificación dramática. El mal de «The reader (El lector)», de haber uno en su inmaculada factura, es el mismo que aqueja a otras adaptaciones contemporáneas pendientes de los galardones, como «Revolutionary Road» (2008) o «Expiación» (2007): aliviar el tono áspero para que hermosas estampas y brillantes interpretaciones totalicen el significado.

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«The reader (El lector)» garantiza el triunfo de las adaptaciones volátiles, tan apagadas como las redacciones que ofrecen los traductores cibernéticos de manera gratuita. Daldry consigue algunas insinuaciones visuales destacables, especialmente en la primera parte, y redobla la importancia dada a las lecturas que Michael ofrece a Hanna, aunque el peso musical sea tan apabullante como sucediera en «Las horas» (2002), en la que al menos brilló el virtuosismo de Philip Glass. Vanos intentos de engrandecer los elementos que rodean a la auténtica acaparadora de atención, una Kate Winslet que no necesita los maquillajes aparatosos tan queridos por Daldry para demostrar que siempre ha sido una actriz notable y generosa con sus compañeros de reparto, incluso en las escenas que podría robar para su propia gloria.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «The reader» © 2008 The Weinstein Company, Mirage Enterprises y Neunte Babelsberg Film. Fotos por Melinda Sue Gordon. Distribuida en España por On Pictures. Todos los derechos reservados.

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