









Bajo la limitada expresividad de Ben Affleck, late un director de estirpe clásica que saca petróleo de las situaciones más recurridas. «The town (Ciudad de ladrones)» cuenta con un solvente reparto, pero la trama de Chuck Hogan no está a la altura.
Ben Affleck iba camino de convertirse en uno de los clichés más repetidos por todos los cinéfilos. Su escasa habilidad como actor había alcanzado las más altas cotas de la rechifla en la patética «Pearl Harbor» (Michael Bay, 2001), pero dos hechos vinieron a dar en las narices a los que pensábamos que ya todo el pescado estaba vendido: ganó la Copa Volpi por su interpretación en «Hollywoodland» (Allen Coulter, 2006) y, sobre todo, nos deslumbró a todos debutando como director con una cinta simplemente prodigiosa, “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” (2007). Ante las nuevas evidencias, comenzaba a plantearse si sería necesario reabrir el «caso Affleck» y modificar las conclusiones a las que habíamos llegado.

Pues bien, su segunda entrega como director, “The town (Ciudad de ladrones)” no hace más que corroborar las sospechas: Ben Affleck es un director más que solvente, capaz de llevar con firmeza un guión tan endeble como el de esta cinta, otorgándole más entidad de la que en realidad tiene; y por otro lado, sigue siendo un intérprete mediocre, hasta el punto de que su papel protagonista termina siendo uno de los principales escollos para que el conjunto se sostenga.

Esto aún es más grave si tenemos en cuenta que ya el romance que se plantea es, por decirlo suavemente, poco probable. Poco importa la profesionalidad de una Rebecca Hall empeñada en sacar adelante un enamoramiento que debería ser el motor de la trama, y que nadie en la platea puede creerse. Y es una lástima, porque el resto del envoltorio demuestra la firmeza y la precisión con la que Affleck sabía llevar el relato de su anterior obra como director: tanto retratando a una estupenda galería de secundarios —un Jeremy Renner que demuestra, diga lo que se diga, que su candidatura al Oscar® por “En tierra hostil (The hurt locker)” (Kathryn Bigelow, 2008) no fue ningún despropósito— como manejando a nombres más que consagrados —la única escena de Chris Cooper es de las que valen su peso en oro, y Pete Postlethwaite confirma su recuperación tras su paso por “Origen” (Christopher Nolan, 2010) y su gancho como villano sin escrúpulos—.

Si a eso añadimos un pulso firme para rodar las escenas de atraco de bancos y la utilización del espacio físico del barrio para dar forma a una entrega digna dentro de un género que ha ido forjando sus propias reglas, “The town (Ciudad de ladrones)” habrá sido el ejercicio aplicado que reafirma a su autor y le da crédito para moverse en el seno de una industria en la que, a pesar de su Oscar® compartido por Matt Damon por “El indomable Will Hunting” (Gus Van Sant, 1997), le ha costado que le tomaran en serio.

Bajo ese rostro de expresividad bastante limitada, late un director de estirpe clásica, capaz de sacar petróleo incluso de momentos tan vistos como la entrada de un hijo en la sala de los locutorios para ver a su padre, uno de esos que revelan la potencia de un director por su capacidad para transmitir a partir de elementos aparentemente leves. O cómo sabe llevar a los actores, incluida una Blake Lively que aquí rentabiliza al máximo su papel, o un Jon Hamm que se confirma como un duro con futuro. La lástima, una vez más, es que la trama de la novela de Chuck Hogan no esté a la altura de tan buenos mimbres, incluida la banda sonora de Harry Gregson-Williams y David Buckley. Esperamos ya la tercera entrega de este nuevo cineasta.
Calificación: 6/10
En las imágenes: Escenas de “The town (Ciudad de ladrones)” – Copyright © 2010 Warner Bros. Pictures, GK Films, Legendary Pictures y Thunder Road Film. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.