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«The Yellow Sea»: Epidemia de rabia y sangre

Críticas

«The Yellow Sea»: Epidemia de rabia y sangre

En «The Yellow Sea» se respira un ambiente malsano, con un negro panorama social y escenas gore y de venganza cada vez más atroces. Una película sórdida, de fotografía sucia y oscura, y con un gran Ha Jung-woo como protagonista.

Durante más de dos horas y media, el espectador que vaya a ver «The Yellow Sea» (ver tráiler y escenas) se dará un baño de sangre, y verá cómo se extiende la epidemia de rabia que el protagonista menciona en la primera escena al hablar de su perro. En este thriller, Na Hong-jin nos lleva a la frontera entre China, Rusia y Corea del Norte, allí donde el tráfico ilegal convive con todo tipo de brutalidades y atropellos humanos, y también nos obliga a traspasar el límite de lo soportable, pues la violencia es extrema y abundante aunque se revista de cierta comicidad que le reporte el calificativo de cine de culto. Es la historia de Gu-nam, para quien todo intento por encontrar a su mujer en Corea del Sur supone también una aproximación a la muerte y al ojo del huracán criminal. Las mafias de medio pelo lo dominan todo y la policía se mueve con torpeza e ineficacia, mientras que cualquier problema se soluciona con una cuchillada o un hachazo contundente, las mujeres son explotadas miserablemente y la venganza es el pan nuestro de cada día.

La sordidez y falta de miramientos hacia la vida humana invade el entorno criminal y alcanza al individuo que trata de sobrevivir en esa jungla de odio. Sin quererlo ni darse cuenta, Gu-nam —gran trabajo de Ha Jung-woo— pasa de taxista a asesino a sueldo y después a justiciero exterminador, todo por el amor de una mujer y sin haber cometido más que un crimen en su imaginación, por lo que provoca lástima y compasión en un espectador que le ve como un pobre desgraciado al que todo se le tuerce, y que se equivoca de camino al querer enderezarlo. Por contra, el resto de personajes son dibujados con trazos simples y esquemáticos, probablemente porque su brutalidad y categoría humana de corruptos mafiosos no da para más, y la única reacción que pueden producir en el espectador es la de la distancia y la repugnancia.

La complejidad de la trama y la dificultad que encontrará el público occidental para identificar a tantos personajes no restan claridad a la historia gracias al buen guión de Na Hong-jin, que recurre a la elipsis narrativa para hacer avanzar la historia, pero que no duda en detenerse y regodearse en la brutalidad de las escenas de violencia o sexo, o en unas espectaculares persecuciones automovilísticas en las que se queda buena parte del presupuesto. En la cinta, todo contribuye a dotar de realismo a la escena —aunque algunas situaciones son rocambolescas—, y el director se apoya en la agilidad del montaje y en los planos cortos para dar dinamismo a la acción, lo mismo que en una cámara muy nerviosa, en la continuada ruptura de raccord o en la fotografía sucia y oscura. El ambiente conseguido es realmente turbio y el ritmo trepidante, y el espectador teme que en cualquier momento le salpique la sangre de una nueva víctima o aparezca otro matón dispuesto a ajustar cuentas.

Negro panorama social y personal, donde ni siquiera aquellos que quieren comenzar una nueva vida parecen tener un futuro posible. «The Yellow Sea» oscila intencionalmente entre la contención y el exceso, entre la lucha por sobrevivir y la desesperación, entre el dolor íntimo y la violencia explícita, entre una trama social abocada a la tragedia y otra individual que también es arrastrada al precipicio. La película sólo es apta para un público adulto y con estómago, que esté dispuesto a respirar un ambiente malsano y escenas gore, con chantaje y venganza cada vez más atroces, con vaciedad y sin esperanza alguna, en lo que termina siendo una epidemia de rabia.

Calificación: 6/10

Imágenes de “The Yellow Sea”, película distribuida en España por Mediatres Estudio © 2010 Fox International Productions, Hong Kong Asia Financing Forum y Popcorn Films. Todos los derechos reservados.

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