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«To the wonder»: Después del amor

Críticas

«To the wonder»: Después del amor

«To the wonder» busca una quimérica reflexión sobre la naturaleza frágil del amor. Terrence Malick firma una obra extraña, radical en su sencillez, entre la poesía reiterativa y el hallazgo íntimo.

A veces hay un momento en la trayectoria de un autor en que éste aspira, con una obra necesariamente ambiciosa, a abrir las puertas a una radicalidad que le ha de sumergir en una exploración fuera de controles retóricos. Ese estadio que bucea bajo discursos de antaño es quizá el que le permite una mayor cercanía con su propia esencia como creador, una obligada depuración de la mirada que puede acercarle al tanteo espiritual al tiempo que le condena a la probable distancia con su público. Con «El árbol de la vida» (2011), Terrence Malick abrió las puertas de lo que hasta entonces solo había aparecido como filtraciones en su filmografía: la fe religiosa como llave para interpretar el misterio insoslayable del ser humano y su relación con el universo. Aquella era, al fin, esa opus magna que se liberaba de la exigencia narrativa para recavar una respuesta a la inquietud metafísica mediante una lírica sublime, entendida en el perfecto equilibrio entre lo macro y lo micro.

Ben Affleck y Olga Kurylenko en To the wonder

«El árbol de la vida» supuso también un punto de no retorno, el cisma entre quienes se apegaban a las leyes del relato cinematográfico y quienes defendían el ejercicio de libertad poética como vía para el (auto)conocimiento. Esa apertura a lo insondable de la naturaleza, la terrenal y la mística, desemboca en «To the wonder» (ver tráiler) en una reducción del foco para aventurarse en otra esencialidad de imposible concreción: la del amor que nace, se deteriora y se rompe antes de resucitar transformado en la sombra de lo que un día fue. Es decir, las pulsiones sobre las que se basan el afecto entre dos personas, lo indescifrable del sentimiento que primero se materializaba en la devoción y luego en el hastío. Ese viaje se significa entre el enamoramiento de Neil (Ben Affleck) y Marina (Olga Kurylenko) a pie del embrujado monte St Michel y un futuro reconstruido sobre los escombros, en la que ella mira atrás para ver de lejos aquella Arcadia emocional entre las mareas.

Ben Affleck y Olga Kurylenko en To the wonder

En las fisuras de ese recorrido, Malick continua buscando en un vals de imágenes y susurros esa belleza pura que permanece impertérrita al paso de cualquier vida, que de hecho reside en cualquier vida. Y su caligrafía, por instantes, parece enquistarse en la redundancia de los gestos, en la figura femenina que baila ante el paisaje o los juegos de luces y sombras de una familia en el interior de la casa. En otros, la erosión del tiempo y el dolor se alían con los violines de Arvo Pärt, con la sinfonía penumbrosa de «La isla de los muertos» de Rachmaninoff antes de llegar a la restauración sentimental que, no por casualidad, se anuncia entre escenarios vacíos. En esa conciliación entre poesía reiterativa y hallazgos íntimos, concentrados en el rostro de una conmovedora Kurylenko, el director ha fraguado una obra extraña que reflexiona sobre lo inasible del amor humano a la vez que se pregunta por la correspondencia del divino, por la soledad en el silencio de uno y otro.

Rachel McAdams en To the wonder

En lo primero, el romance errático de sus protagonistas se ofrece lleno de delicadeza visual, exhibe esa exhaustiva búsqueda de la emoción auténtica que es capaz de abstraer al espectador de la consciencia de una ficción. En lo segundo, el padre Quintana de Javier Bardem ofrece un eventual punto de desequilibrio como ese sacerdote que no obtiene respuesta de Dios, de presencia insuficiente para impregnar las imágenes de Malick de duda existencial. Las conclusiones más poderosas de «To the wonder» no se derivan de ese párroco perdido en una crisis de fe, sino de la amarga resaca que queda tras la felicidad de haber querido y creído, el limbo del cariño irrompible pero también resignado que se manifiesta en el reencuentro de los amantes. El final, después del amor. Fugaz y frágil frente a la eternidad, en una isla de Francia.

Calificación: 7/10

Ben Affleck, To the wonder, 21665 Olga Kurylenko, To the wonder, 21666 Rachel McAdams, To the wonder, 21667 Ben Affleck, Olga Kurylenko, To the wonder, 21668 Javier Bardem, To the wonder, 21669 Ben Affleck, Olga Kurylenko, To the wonder, 21670 Ben Affleck, Olga Kurylenko, To the wonder, 21671
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Imágenes de «To the wonder», película distribuida en España por Vértigo Films © 2012 Brothers K Productions y FilmNation Entertainment. Todos los derechos reservados.

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