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«Total recall (Desafío total)»: Otra decepción

Críticas

«Total recall (Desafío total)»: Otra decepción

Aunque su diseño de producción sea apabullante, «Total recall (Desafío total)» no consigue enganchar al espectador y resulta aburrida más allá de lo razonable en una propuesta que busca la taquilla.

Nada, que no hay manera. Sigo preguntándome qué hemos hecho los fans de la ciencia-ficción para que todas las expectativas, una y otra vez, se vean defraudadas. ¿Cómo puede ser que, cuando los efectos digitales permiten poner en pie casi cualquier proyecto soñado, las posibilidades de conseguir alguna obra que siquiera se acerque a las que nos inocularon la afición por el género sean tan mínimas? Porque, de nuevo, tropezamos en las mismas piedras que el anterior estreno fantacientífico del verano, «Prometheus» (Ridley Scott, 2012). Solo que los tropiezos están corregidos y aumentados.

Hay que decirlo desde el principio: las dos cintas tienen un diseño de producción apabullante. Y en el caso de «Total recall (Desafío total)» (ver tráiler y escenas), de lo más espectacular que hayamos visto en la gran pantalla, empezando por esa Catarata que atraviesa la Tierra para unir los dos únicos lugares habitados del planeta, la Federación Británica —la antigua Gran Bretaña— y la Colonia, situada en Australia —lo de habitar Marte ya ni se plantea— y continuando con toda una parafernalia tecnológica que bebe de la actual para hacer una proyección de por dónde puede evolucionar. Amén de una ciudad superpoblada, multiétnica y bajo la constante lluvia que parece una versión restaurada del Los Ángeles de «Blade Runner» (Scott, 1982).

Pero claro, también la «Desafío total» (Paul Verhoeven, 1990) original tenía un diseño de producción tremendamente eficaz, que sacaba un rendimiento sorprendente a las posibilidades de la época. Pero la diferencia es que, lejos de ser un fin en sí mismo y de dar la oportunidad para espectaculares secuencias que solo se sostienen desde la acción —en eso hay que reconocer que Len Wiseman es un fenómeno, pero me temo que solo en eso—, servía además para alojar un glorioso guion, que bebía de los temas habituales de la obra de Philip K. Dick.

Aquí, de hecho, el problema es que no importa mucho la disyuntiva entre lo que es real y lo que no, pues la cinta no saca demasiado partido de ello. Pero lo peor es que al espectador le importa bastante poco, porque la empatía con el protagonista es cero, en gran parte porque cualquier atisbo de sentido del humor ha desaparecido. Tampoco es que haya sido sustituido por un afán de trascendencia: simplemente, la ligereza de unos diálogos y unas escenas memorables, llenas de ironía y mala leche, que tenía la versión de Verhoeven —y que previamente había pasado por las manos de David Cronenberg, ¡ahí es nada!—, aquí se confunde con la presunta levedad de unas escenas de acción estupendamente coreografiadas y filmadas, pero que aburren al respetable más allá de lo razonable en una propuesta que, no lo olvidemos, busca la taquilla.

La original «Desafío total» consiguió ese Santo Grial, tan pocas veces acariciado, de poner a crítica y público de acuerdo —aunque no olvidemos que no dejó de haber opiniones que consideraron que trivializaba las cuestiones casi filosóficas de la obra de Dick, ¡a saber lo que habrían dicho de esta!—. La presente, nos tememos, dejará a la crítica indiferente en el mejor de los casos; y en cuanto a la taquilla, la cosa no está muy clara. Espectacular es, desde luego, pero eso es algo que ya se da por descontado en un filme con vocación de blockbuster. Frente a tantos que dicen que los espectadores son ahora menos exigentes, hace falta algo más.

Calificación: 4/10


Imágenes de «Total recall (Desafío total)», película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2012 Columbia Pictures Industries/Sony Pictures Entertainment. Todos los derechos reservados.

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