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«Tron: Legacy». Disney defiende el software libre (o eso dice)

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«Tron: Legacy». Disney defiende el software libre (o eso dice)

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«Tron: Legacy» tiene un brillante envoltorio, pero su espectacularidad se desinfla a partir de la primera media hora, con un argumento liviano y desangelado. Fallida la recreación digital del Jeff Bridges joven como villano.

La memoria puede ser mala consejera, y puede suceder que recordemos la original «Tron» (Steven Lisberger, 1982) como mejor de lo que realmente era. Pero lo que es innegable es que se trataba de una propuesta diferente, que intuía por dónde podían ir los derroteros del cine en las décadas siguientes y que, además, tenía el curioso añadido de ser una producción con vocación alternativa, nacida en el seno de una compañía mainstream como la Disney. Por lo demás, sus propuestas no dejaban de resultar simpáticamente ingenuas y, como tantas cosas en los ochenta, albergaba en su metraje momentos que han terminado convirtiéndose en icónicos.

¿Hemos llegado ya a los tiempos propios para que florezca una propuesta como la de aquella primitiva “Tron”? Pues a tenor de los resultados de su presunta secuela, «Tron: Legacy»; habría que convenir en que no. Porque, más allá de la exacerbación de la estética inicial que la tecnología actual permite, poco queda tras el brillante envoltorio de la cinta de Joseph Kosinski: la espectacularidad se desinfla a partir de la primera media hora, y el argumento resulta tan liviano y desangelado que apenas mantiene un mediano interés lo que desfila por la pantalla.

Se puede replicar a este comentario diciendo que, al fin y al cabo, “Tron: Legacy” no es más que la versión gigante de una estética y un desarrollo de videojuego. Pero, si eso es así, se trata de uno bastante aburrido, por cuanto contiene en su interior menos escenas de acción de las deseables —y las que no lo son, no pueden ser menos estimulantes—. Algo, en fin, a años luz de la desinhibida «Speed Racer» (Andy y Lana Wachowski, 2008), cinta que guarda más de un paralelismo con el primer “Tron”, sobre todo por el rechazo de crítica y público que tuvo una apuesta estéticamente atrevida y deseosa de encontrar nuevas vías para la narración cinematográfica.

Por lo demás, “Tron: Legacy” ofrece los correspondientes ingredientes para evitar el naufragio, refugiándose en un discreto nivel que, en realidad, nunca molesta. Empezando, por supuesto, por la cuidada estética —aunque en demasiadas ocasiones raye en lo hortera—, unos intérpretes que saben lo que se espera de ellos —con atención especial a una Olivia Wilde que, en todos los sentidos, es lo mejor de la cinta— y, sobre todo, una más que eficaz banda sonora de Daft Punk que funciona perfectamente en cada secuencia. Sin embargo, junto a estos puntos fuertes, no son de obviar otros como el desperdicio en el momento histriónico de Michael Sheen y, sobre todo, lo poco satisfactorio del resultado de lo que, sobre el papel, era la más innovadora de las ideas de la película: utilizar a un Jeff Bridges joven, recreado digitalmente, como el villano de la función. Si este es el resultado que cabe esperar de recuperar a actores cuyo aspecto físico ha cambiado, el anuncio de George Lucas de que va a «resucitar» a actores muertos nos lleva directamente al escalofrío ante los posibles resultados.

Al final, visto en conjunto, lo único chocante, curioso y hasta alternativo, es la defensa que del software libre hace, aparentemente, la cinta. Una de dos: o la Disney no tiene ningún reparo en apropiarse de cualquier mensaje que le pueda conectar con su público potencial, o se les ha colado un hacker en la redacción del guión. La verdad es que, no sé por qué, la segunda opción se me antoja poco probable.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Escenas de “Tron: Legacy” – Copyright © 2010 Walt Disney Pictures. Distribuida en España por Walt Disney Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

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