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«Tulpan»: El paraíso en la estepa

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«Tulpan»: El paraíso en la estepa

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Un fresco estepario rebosante de humanidad y autenticidad, lleno de ternura y belleza. «Tulpan» presenta estampas domésticas sin artificio ni impostura, que nos muestran las dificultades de una vida trashumante.

Tulpan es el nombre de la mujer pretendida por Asa en matrimonio, requisito previo para poder ser pastor de ovejas en la estepa de Kazajistán. Al menos eso es lo que le exige su cuñado Ondas antes de darle un rebaño, pues en esos agrestes parajes resulta imprescindible la presencia femenina que libere al varón de las tareas domésticas. El problema es que a Tulpan no le gustan las grandes orejas de Asa, y que no hay más muchachas en los alrededores. Una historia mínima para un fresco estepario rebosante de humanidad y autenticidad, con contenidos momentos de ternura y la belleza de unas relaciones humanas que hacen que la pobreza del lugar no impida creer que están en el paraíso soñado. Porque el sueño de este joven que se presenta ante los padres de Tulpan como marinero que ha conocido mundo durante su servicio militar es… tener su propia granja y ser pastor, y poco le interesan la vida de la ciudad, la universidad o lo que pueda haber en la tierra prometida.

La cámara del kazajo Sergey Dvortsevoy se introduce en la yurta familiar —la choza— y nos muestra retazos de la vida diaria de Asa con largos planos secuencia o barridos que tratan de no tergiversar la verdad de la realidad mostrada: un cuñado cansado de su inmadurez e irresponsabilidad para el trabajo, una Samal que sigue cuidándolo como a su hermano pequeño, y unos sobrinos apasionados por la radio, por el canto… o por corretear con su caballo de juguete. «Tulpan» está repleta de estampas domésticas sin artificio ni impostura, que nos muestran las dificultades de una vida trashumante, o los problemas cuando los rebaños enferman o no tienen pasto. Con un carácter documental y naturalista, asistimos al difícil parto de una oveja, símil del proceso de maduración de Asa. Y vemos cómo se contrapone la vida del campo a los peligros de la ciudad, en una clara apuesta del director por mantener las tradiciones y defender la riqueza de lo autóctono, por buscar la felicidad en las relaciones personales y no abandonar el país huyendo a tierras de promisión.

Es la sencillez de una puesta en escena que rechaza cualquier música incorporada desde el exterior y que busca recoger los sonidos naturales, donde las canciones folclóricas de madre e hija son tan preciosas como elocuentes del clima familiar que allí se respira. Todos los personajes resultan entrañables para el espectador, que presencia una y otra petición de mano esperando ver el rostro de Tulpan o se emociona en unas despedidas que saben a derrota y claudicación.

Especial cuidado pone el director en perfilar las afectuosas relaciones entre Asa y su hermana Samal, con interpretaciones frescas y sinceras que se pueden extender al resto del reparto, integrado por actores no profesionales. El director sabe entretenerse con cada uno para comprender sus sueños, e incluso Boni —el amigo de Asa que sólo piensa en mujeres mientras escucha a Boney M. en su tractor— tiene su cuota de pantalla y se hace simpático en su simplicidad. Cada cual tiene su paraíso en medio de la aridez esteparia, y no necesita nuevos mundos para encontrar la felicidad. Contenida y sutil, exótica y auténtica, Kazajistán nos regala una mirada costumbrista que respira humanidad y nos acerca a una familia feliz. No es extraño que Cannes la premiara con el máximo galardón en la sección Un Certain Regard.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de «Tulpan» © 2008 Pandora Film Produktion, Cobra Film, Eurasia Film, Film Company Slovo, CTB Filmproduction, Filmcontract y Pallas Film. Distribuida en España por Karma Films. Todos los derechos reservados.

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