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«Un dios salvaje»: Son como niños

Críticas

«Un dios salvaje»: Son como niños

Roman Polanski propone una radiografía del ser humano que entretiene, divierte e incluso sorprende en ocasiones, pero que carece de la mordiente necesaria para agitar o subvertir al palco. El cuarteto de actores, por supuesto, está fantástico.

El hijo de Alan y Nancy (Christoph Waltz y Kate Winslet) ha golpeado con un palo al hijo de Michael y Penelope (John C. Reilly y Jodie Foster). Tratemos el tema como adultos. Roman Polanski vuelve a la carga con “Un dios salvaje” (ver tráiler), adaptación cinematográfica de la obra teatral de Yasmina Reza estrenada sobre las tablas en Zúrich en 2006, una puesta de largo a la que han seguido éxitos notables en los escenarios de París, Londres, Nueva York o Madrid. Esta radiografía del ser humano llega a nuestra cartelera con la intención de ganarse a los espectadores tras la fantástica acogida comercial que tuvo el anterior trabajo del cineasta, “El escritor (The ghost writer)” (2009); lo más curioso del proyecto es que el realizador preparó el guion mientras cumplía arresto domiciliario en Suiza, bajo vigilancia constante de la policía. Unas condiciones creativas claustrofóbicas para un trabajo sobre la claustrofóbica condición humana.

«Por suerte, algunos tenemos aún sentido de la comunidad». Una afable reunión social para aclarar una disputa infantil se convierte en un campo de batalla en el que las convenciones más aparentes se derrumban rápidamente para dar salida al auténtico ser que todos, en mayor o menor medida, llevamos dentro. Cínicos, espontáneamente brutales, abandonados a las alianzas más imprevisibles, de lo que muestran a lo que son, las cuatro patas de la narración vuelcan su mala leche al margen de extravagancias en una propuesta que, sin embargo, no alcanza el nihilismo existencial que podría parecer prometer en un principio. Polanski lanza un espejo catártico al palco, y durante ochenta minutos ─en tiempo real─ nos divierte y llega a sorprendernos en algún momento, pero no nos vapulea, nos agita o nos subvierte. Quizá lo pretenda y no lo consiga, o quizá no quiera nada más que entretener, pero se echa en falta una mordiente definitiva que haga pensar más a la salida de la sala.

“Un dios salvaje” domina su espacio ─la práctica totalidad de la historia transcurre en un salón─ con una sencilla composición de las imágenes que equilibra la participación del cuarteto protagonista apoyada en unas buenas fotografía, dirección artística y montaje. Por supuesto, los actores están muy bien en sus respectivos moldes, en cierta medida imprevisibles y entregados a interpretaciones que tanto en sus grandilocuencias como en sus más mínimas gestualidades suponen un festival para el espectador; eso sí, una vez más, Waltz destaca sobre sus compañeros ─qué ojo tiene Tarantino a la hora de descubrir talentos─, reinando por encima del Bien y del Mal. Foster y Winslet cumplen con contundencia, como se espera, y John C. Reilly, aunque a veces parece que esté esperando a Will Ferrell, nuevamente demuestra que sirve para todo papel que se le proponga, y eso es muy difícil. Ahora bien, obligada en versión original.

Calificación: 7/10


Imágenes de “Un dios salvaje”, película distribuida en España por Alta Classics © 2011 Constantin Film Produktion, SBS Productions y SPI Poland. Todos los derechos reservados.

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