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«Un método peligroso»: La curación por la palabra

Críticas

«Un método peligroso»: La curación por la palabra

David Cronenberg aúna la excelencia formal de sus últimos trabajos con el regreso a algunos temas recurrentes de su fascinante filmografía. Una película densa y complicada, presidida por un gran trío central sujeto a una dialéctica constante.

En los albores de la Primera Guerra Mundial, el doctor Carl Gustav Jung (Michael Fassbender) comienza a tratar a una nueva y complicada paciente, Sabina Spielrein (Keira Knightley). Cuando descubre su traumático pasado decide recurrir a Sigmund Freud (Viggo Mortensen), en ese momento en pleno desarrollo de la teoría del psicoanálisis. Siempre recibimos cada largometraje de David Cronenberg como una gran noticia, y “Un método peligroso” (ver tráiler) no iba a ser menos; en esta ocasión, el gran cineasta canadiense adapta la obra teatral “The talking cure”, de Christopher Hampton ─que firma también el guion─, a su vez basada en la novela “A most dangerous method”, de John Kerr. Aluvión de nombres ilustres para un trabajo que, si bien puede adolecer de un cierto bajón rítmico especialmente en su prolongado tramo/epílogo final, queda como otra muestra del lugar capital del director en el cine ─más allá de géneros─ de los últimos treinta años.

«Yo sólo he abierto una puerta. Le corresponde a usted cruzarla». A la hora de plantear la película, baste decir que potencia con éxito la exquisitez formal del cine de Cronenberg desde que cambiase de rumbo con “Una historia de violencia” (2005), al tiempo que recupera ciertos elementos consustanciales a su filmografía, altamente sexual ─no entendido el término en un sentido convencional─, intelectual y emocionalmente visceral. Filmada de un modo excelente y milimétricamente turbador, con una composición de los planos tan fría, naturalmente compleja, mansa y sagaz como el propio impulso que mueve a los personajes, la propuesta se deja llevar por una fotografía y una dirección artística espectaculares, mecida por una banda sonora de Howard Shore que alterna composiciones profundamente plácidas y envolventes con los bríos y pasiones del Sigfrido de Wagner, clave en la historia y prácticamente un personaje más, al igual que la propia correspondencia epistolar a tres bandas que centra momentos imponderables en el desarrollo del drama.

Para contar este enfrentamiento psicológico, ético, social y de raza altamente complejo en forma y fondo, el realizador atina nuevamente en uno de los pilares de su trabajo: la elección de los actores. Michael Fassbender, quizá el intérprete más en forma del momento, borda un papel que a través de su impoluto hieratismo cala en un espectador moderno incapaz casi de entender una actitud tan amoralmente impertérrita; Keira Knightley se luce ─una vez supera su sobreactuación inicial─ como arrebatador, imposible objeto de deseo, paradójica como enferma autodestructiva convertida a la postre en piedra angular del desarrollo de la psicología moderna; y un terrible y paternal Viggo Mortensen desaparece tras una constante pátina de humo para dar vida al hombre consciente e inalterable, convencido y forzosamente convincente. Si sumamos a un libertino Vincent Cassel como el trágico Otto Gross, el resultado es inexcusable como deleite cinematográfico, aun a sabiendas ─Cronenberg lo entiende, pero eso no le hace ceder un ápice─ de que no es ésta una pieza para un público ampliamente comercial.

Calificación: 8/10


Imágenes de “Un método peligroso”, película distribuida en España por Universal Pictures International Spain © 2011 Recorded Picture Company, Lago Film y Prospero Pictures. Todos los derechos reservados.

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