Síguenos

«Una bala en la cabeza»: Músculo candente

Críticas

«Una bala en la cabeza»: Músculo candente

«Una bala en la cabeza» se disfruta como ejercicio de nostalgia, si bien tampoco es la expresión más dura del cine de acción de la década de los 80. Sylvester Stallone sigue en forma. Jason Momoa impone con su mera presencia física.

Mientras emergen otros action heroes y el género no deja de modularse en pro de la filigrana, ya sea en forma de malabar o de prodigio estético, Sylvester Stallone se ha erigido como último bastión del recuerdo del hipertrofiado héroe de la era Reagan. Cuando Arnold Schwarzenegger se retiraba a la arena política, Jean-Claude Van Damme se resignaba al producto alimenticio y la autoparodia, y Bruce Willis triunfaba reformulándose como ese scout «demasiado viejo para esto», Sly se empeñaba en no perder de vista el espíritu hiperviolento y conservador de los hard bodies de la década de los 80, ya sea en forma de brutal reedición de aquellos («John Rambo») o como revival festivo a celebrar con otros tótems (la saga «Los mercenarios»).

A partir de la novela gráfica «Du plomb dans la tête», de Matz y Colin Wilson, «Una bala en la cabeza» (ver tráiler) se inscribe en el primer grupo, si bien lo de brutal aquí está inevitablemente rebajado por las exigencias comerciales de un proyecto al que su cercana calidad de anacronismo le ha pasado factura en taquilla. No es, la nueva película de Walter Hill, la expresión más dura de esa época que anhela, el equivalente a uno de los tiros a bocajarro que el personaje de Stallone descerraja a sus enemigos. Es, más bien, el suspiro de un Hill cuya afinidad por la acción urbana, colindante con la serie B y reafirmada en los músculos candentes y sudorosos de sus protagonistas, ha quedado relegada al ostracismo y, por tanto, a ser pasta de la (sana) nostalgia. Y por tanto, supone también el suspiro de aquel espectador para el que el género se ha vuelto más y más irreconocible, siempre dispuesto a disfrutar de otra muestra más, por desfasada que ésta esté, de ese buddy cop canónico en el que dos tipos de métodos y razas distintas liman diferencias para limpiar las calles.

No es cierto que «Una bala en la cabeza» no aporte más que una disfrutable repetición de un modelo pasado. Quizá consciente de su alma ya caducada, la película propone un portentoso enfrentamiento entre un Stallone en incombustible forma y un Jason Momoa al que apenas le hace falta actuar para llenar el plano de presencia física. En su colosal choque final, hay un honesto reconocimiento del relevo generacional, pero ante todo vive el recuerdo visceral de unos 80 que hasta entonces ha intentado imponerse a golpe de guitarra eléctrica y planos aéreos de una Nueva Orleans no tan tórrida.

Calificación: 6/10

«Una bala en la cabeza» © 2012 Automatik Entertainment, EMJAG Productions, IM Global y Millar Gough Ink. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Subir