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«Up in the air»: Cine de altura

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«Up in the air»: Cine de altura

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«Up in the air» se dedica a aquello a lo que el buen cine suele dedicarse: a contarnos una historia atractiva, a contárnosla bien  e inducirnos a reflexiones acerca de la condición humana sin hacer explícita ninguna pregunta concreta.

A cualquier seguidor, ya sea por obligación o por devoción, de la actualidad cinematográfica, no le resultarán extrañas las frecuentes proclamas acerca de la escasa calidad —en general— del material que llega a las salas de estreno; proclamas, por cierto, no exentas de buena parte de razón, como se puede comprobar sin necesidad de recurrir a análisis sesudos ni estudios de calado. En cualquier caso, un motivo más que poderoso para congratularse enormemente de esas (contadas) ocasiones en que uno puede encontrarse con un filme verdaderamente estimable: el último de Jason Reitman lo es, y merece la pena solazarse en su disfrute.

«Up in the air» se dedica a aquello a lo que el buen cine suele dedicarse: a contarnos una historia atractiva e interesante, a contárnosla bien e inducirnos a reflexiones importantes sobre la condición humana sin hacer explícita ninguna pregunta concreta, y a hacernos disfrutar durante un par de horas con un entramado de situaciones y relaciones entre personajes que, no por alejadas de nuestra vida cotidiana, se nos hacen más extrañas; al fin y al cabo, todos los seres humanos, incluso los más peculiares, terminamos transitando similares, si no idénticos, territorios afectivos y vitales.

Eso es lo que hace Ryan Bingham, el protagonista absoluto de la función: un hombre que centra su existencia en su trabajo, el de una suerte de «despedidor altamente cualificado» (por llamarlo del alguna manera), y el modus vivendi que desarrolla en función del mismo (la de un viajero permanente, siempre subido a un avión y/o alojado en un hotel), con sus consecuentes derivadas de desarraigo, soledad e individualismo; rasgos de los que Bingham, lejos de ser víctima involuntaria e indeseada —al menos, en principio—, parece disfrutar intensamente, dado que obedecen a su determinación y concuerdan plenamente con su proyecto vital y su visión ideal de las relaciones personales.

A partir de tal premisa argumental, «Up in the air» nos deleita con el desarrollo de una trama en la que Ryan, sacudido internamente por la poderosa influencia de dos personajes femeninos tan fascinantes como dispares (personajes ricos, llenos de matices y recovecos, amén de muy bien interpretados por las actrices Vera Farmiga y Anna Kendrick), evoluciona hacia una visión de la existencia bastante diferente, en un itinerario que, más allá de algún «pico» prescindible de concesión a un edulcoramiento que casa poco con el tono general del filme (sin que esto suponga una película amarga o desencantada, pues mantiene, a lo largo de todo su metraje, las constantes estilísticas de la mejor comedia amable), se muestra lleno de coherencia y fundamento, bien soportado en un ritmo narrativo pausado y ágil a la vez, y en un guión tan equilibrado en su aspecto estructural como cuajado de diálogos brillantes y deliciosos.

Y, además, George Clooney. Más allá de las omnipresentes consideraciones acerca de hasta qué punto las coincidencias en las circunstancias vitales de actor y personaje han podido ayudar, o no, a su trabajo interpretativo, no se puede negar que el desempeño del dueño absoluto de la función alcanza un nivel verdaderamente excelente. Tras su contemplación, se hace difícil imaginar a un Bingham embutido en la encarnadura de otro intérprete: Clooney, con un dandismo más cercano a los modos de galanes de épocas pretéritas que a las tendencias más recientes en la «materia», sabe mezclar los rasgos de inmadurez e irresponsabilidad casi infantiloides de ese peculiar ejecutivo que es su personaje, con el punto suficiente de introspección reflexiva como para hacer creíble el íter evolutivo de Bingham. Otro punto importante a disfrutar, sin ningún género de dudas.

En definitiva, «Up in the air» termina constituyendo una de las propuestas más estimulantes, frescas y atractivas que hayan llegado a nuestras pantallas en estos últimos meses, y confirma que su director, Jason Reitman, no hizo sonar la flauta por casualidad con aquel bombazo que, hace un par de años, supuso «Juno». Estamos en presencia de talento cinematográfico plenamente acreditado, y eso, amigos lectores, en estos tiempos que corren, es motivo sobrado de satisfacción. No dejen pasar la oportunidad…

Calificación: 8/10

En las imágenes: Fotograma de «Up in the air» – Copyright © 2009 Paramount Pictures, Cold Spring Pictures, DW Studios, Montecito Company, Rickshaw Productions y Right of Way Films. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

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