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«Valkiria»: Acta notarial de un desastre

Críticas

«Valkiria»: Acta notarial de un desastre

En principio, puede ser un problema construir un thriller a partir de una historia con final más que conocido, y ése es el principal problema al que se enfrentaba una producción como “Valkiria”. Aunque, pensándolo bien, son innumerables las cintas en torno a magnicidios ultraconocidos (quizá sea “Bobby” el ejemplo más representativo de las estrenadas entre nosotros en los últimos tiempos) que no dejan por ello de tener interés. Por lo tanto, estaba claro que la opción a la que se enfrentaba Bryan Singer era la de levantar una historia lo suficientemente atractiva como para que el espectador, que ya sabe qué es lo que ocurre, quiera ver cómo puede fracasar una operación tan delicada como la de matar a Adolf Hitler cuando, en el tramo final de la guerra, quedaba claro que estaba llevando a Alemania al precipicio.

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Y así, para que además la historia llegue al gran público, es necesario desgajarla de cualquier profundidad analítica o histórica que la haga poco aceptable para el espectador medio. Además, se cuenta con la ventaja de que no es necesario mostrar a Hitler como un sujeto cuya muerte pueda ser justificable: todos los que empiezan a ver “Valkiria” parten de que es el malo a abatir, así que por ese lado no hay problema. Desde esa perspectiva, todo aquél que participe en una operación para quitarle de enmedio, encarna necesariamente a los buenos. Con los dos bandos bien marcados, sobra cualquier análisis o descripción de los distintos sectores del ejército alemán, de los estamentos aristocráticos que tradicionalmente habían ocupado su cúpula y que veían en las SS y el círculo de Hitler a una panda de fanáticos arribistas que habían traicionado a la patria.

No, nada de eso aparece en la cinta. Pero a cambio, Singer entrega un impecable ejercicio de libro en el que todo funciona como un reloj hacia el desastre, y sobre todo deteniéndose en el detalle de qué era lo que estaba previsto que sucedería una vez muerto Hitler. Porque, no lo olvidemos, el objetivo último era tomar el poder para negociar una tregua con los aliados que detuviese la sangría sin sentido en que se había convertido la guerra para Alemania. Y aquí es donde la película se inscribe en la mejor tradición de historias conspirativas, aunque haya momentos en los que parezca difícil creer que pudiera urdirse una conjura en la que sus participantes hablan del tema mientras atraviesan un pasillo repleto de gente en el mismísimo Estado Mayor de Berlín. Pero eso poco importa.

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De hecho, uno de los motivos por los que el espectador cae en el juego, es porque, precisamente, sabe que todo va a salir mal desde el principio. Y por eso, el muy hábil Singer llega a hacer un amago presentando el futurible de lo que habría ocurrido si todo hubiera transcurrido según lo previsto. Con esos mimbres, no hace falta más para una entretenida sesión de cine en la que el Singer efectista se reduce al mínimo para superar el pesado lastre de su decepción al frente del regreso de la franquicia de Superman, aunque sigamos añorando al chico con talento que nos regaló la inolvidable “Sospechosos habituales”. Para terminar, una mención a un detalle sólo apreciable en la versión original: la voz en off de Tom Cruise (si es que en verdad es él) hablando en alemán… para al final fundirse al inglés. Gracias a este artificio, podemos sumergirnos en una historia de nazis en la que, para qué engañarnos, no es lo mismo ver a Hitler hablando en otro idioma que no sea el alemán. Y por cierto, está claro que la interpretación de Bruno Ganz en “El hundimiento” se ha vuelto canónica para representar al tirano alemán en sus últimos meses: el de David Bamber inevitablemente nos lo hace recordar, una y otra vez.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Escenas de «Valkiria» – Copyright © 2008 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures, United Artists y Bad Hat Harry Productions. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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