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«Valkiria»: Cronología de una bomba

Críticas

«Valkiria»: Cronología de una bomba

Aseguraba la famosa teoría de Hitchcock que resulta más efectivo convencer al público con un aviso de bomba que con un petardo imprevisto. Esto último dura lo que el corazón tarda en recuperar su ritmo, lo primero puede salvar una película con un sólido armazón en suspense. Si Bryan Singer ya tuvo su petardo («Sospechosos habituales», 1994) y su petardazo («Superman Returns», 2006), le correspondía lavarse la sangre de las manos con aquella estrategia hitchcockiana lógica y sempiterna. «Valkiria» le hace triples honores: de un explosivo disimulado en una botella de Cointreau a la bomba estrella en un maletín de piel, la historia del complot de un grupo de elevados cargos nazis decididos a asesinar al Führer suma escena a escena unos niveles de tensión dignos de perdonar el más conocido de los finales.

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Como sucediera en la reciente «Resistencia» (2008), la película se presenta en un duro alemán que empieza a solaparse con el inglés como una transición desnaturalizada que afianza tanto el realismo escenográfico y documentalista del film como su puro carácter de entretenimiento fabulesco. Tom Cruise desempeña el mayor de los esfuerzos dentro de ese dualismo, al intentar superar todos los prejuicios que lo acompañan: sus fervientes deseos de un Oscar®, la defensa a ultranza de unos valores familiares tradicionales y la equivalencia entre su papel en la Iglesia de la Cienciología y el turbio afán oscurantista de su personaje, Claus Von Stauffenberg, no mostrado en el guión de Christopher McQuarrie. «Valkiria» toma distancias con respecto a otras cintas que naufragan al redimir la culpa del pueblo alemán en la figura de unos pocos —léase «El niño con el pijama de rayas» (2008)—, reduce a un peso emocional mínimo la familia de aires Trapp del protagonista y deposita todas sus armas en la eficiencia de un Singer que sabe montar relojes bajo la sensación de que existe un tiempo límite.

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El principio aplicado por los artífices de la operación Valkiria posee un calado militar rayano en la maniobra sanitaria o científica: aprovechar la extensión de un virus —las tropas de reserva en territorio ocupado— a favor de la cura —eliminado el foco infectivo, Hitler, formar un nuevo gobierno—. Singer sabe igualmente que todos los elementos en contra de una superproducción que ha vivido negativas, rechazos y retrasos continuos pueden amalgamarse como un ariete defensivo, y que lo poco esperable de «Valkiria» resulta ser un drama bélico de enérgica estructura, diálogos largos y secos, actores sin malos humos y una atención pendiente de esa bomba que no explota, mientras el contexto, de manera poco corriente, es sólo la anécdota con etiqueta de género de un thriller conciso y chapado a la antigua.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de «Valkiria» © 2008 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures, United Artists y Bad Hat Harry Productions. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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