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“Valor de ley (True grit)”: Hipnótica venganza

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“Valor de ley (True grit)”: Hipnótica venganza

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“Valor de ley (True grit)” es cine grande, clasicista en apariencia, coeniano en espíritu. Una película despojada de épica, tan alejada de las grandes narraciones que construyeron el Oeste como del cine más exhibicionista de los hermanos.

El sueño del autor es llegar a pasar desapercibido en sus historias sin que nadie deje de identificarlas como suyas. Los hermanos Coen han labrado una filmografía en la que la forma, el estilo propio tenía voz cantante en películas que no ocultaban las deudas a sus maestros, sus referentes. Joel y Ethan Coen siempre fueron cineastas improbables, dos iconoclastas respetuosos con su herencia, pero de imprevisible malicia con cada nuevo juguete que tenían entre manos. Casi tres décadas después de su debut “Sangre fácil” (1984), ese sueño de la forma encuentra su culminación en “Valor de ley (True grit)” (ver tráiler), su primer western estricto —en más de un sentido, “No es país para viejos” (2007) ya pertenecía al género— y su primera obra “pura”, pese a que el proceso hasta llegar a ella no podría serlo menos: una adaptación de la novela “True grit” de Charles Portis que ya motivó una cinta homónima de Henry Hathaway. El mismo año —1969— en que Sam Peckinpah firmaba su hiperestilizada y violenta “Grupo salvaje”, Hathaway aún rodaba el western como elogio del oficio invisible, del director que pasa desapercibido tras sus imágenes.

“Valor de ley (True grit)” pertenece a esa casta de cine grande. Clasicista en apariencia, coeniana en espíritu, esta segunda adaptación sobre la novela de Portis minimiza el tema de la masculinidad en crisis para reforzar líneas más oscuras: la borrosa frontera entre el bien y el mal, la pérdida de la inocencia, la venganza como empeño hasta el desgaste, hasta la comedia y el sinsentido. Todo incorporado en una extraña —y extrañada— fábula sin tal envoltorio, hipnótico y fascinante relato en el que la infancia y los monstruos se dan caza y entrañan lazos. Esta es una película despojada de épica, tan alejada de las narraciones que construyeron el Oeste americano como del cine más exhibicionista de los Coen, lo que no les impide hacer visible su impronta en momentos dados del metraje: una piel de oso o unos dedos cercenados son aquí puntuales y perversas licencias que dejan bien clara la presencia de los realizadores tras la cámara.

Bendecida por la prodigiosa habilidad de los hermanos para configurar enteras galerías de personajes imborrables, este su último trabajo halla en Jeff Bridges un heredero magnífico del Rooster Cogburn de John Wayne, un cíclope desaliñado y decadente, de un patetismo menos inofensivo que el de su original. Sin embargo, es Hailee Steinfeld la que se destaca como verdadera revelación: su Mattie Ross convence de la temprana muerte de la infancia e incorpora un sinfín de matices en su carrera por la venganza, actualizando con más cabeza que diálogo la agotadora tenacidad de la Kim Darby de la película de Hathaway.

Calificación: 8/10

En las imágenes: Fotogramas de “Valor de ley (True grit)”, película distribuida en España por Paramount Pictures Spain © 2010 Paramount Pictures, Skydance Productions, Scott Rudin y Mike Zoss. Todos los derechos reservados.

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