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«War horse (Caballo de batalla)»: Como si no hubiera pasado el tiempo

Críticas

«War horse (Caballo de batalla)»: Como si no hubiera pasado el tiempo

«War horse (Caballo de batalla)» es una película como las que se hacían hace seis décadas. En su último trabajo, Steven Spielberg se muestra más elegante que nunca, con elipsis que valen su peso en oro cinematográfico.

La irrupción de la generación de realizadores a la que pertenecía Steven Spielberg sirvió para obrar una revolución en la forma de concebir la narración cinematográfica, con una gramática y un estilo que trasladaron a la gran pantalla los códigos de la televisión. Y sin embargo, cuando el director de «El imperio del sol» (1987) encara lo que seguramente será el tramo final de su carrera —que no decadencia, visto que este año ha estrenado dos cintas y tiene varios proyectos en marcha—, curiosamente  parece saltar sobre esa época para entroncar con la esencia más clásica de la época gloriosa de Hollywood.

Porque, digámoslo ya, «War horse (Caballo de batalla)» (ver tráiler y escenas) es una película como las que se hacían hace seis décadas, en aquel sitio donde nombres como Frank Capra o John Ford despachaban trabajos que cantaban a la fuerza de la comunidad, a la determinación guiada por los más nobles sentimientos, y que confiaban en la inocencia de un espectador que aún no estaba maleado por la caída de los ideales y los sueños. Algo, en realidad, que tampoco es ajeno a la mayor parte de la filmografía de su autor, porque, ¿qué era «E.T. El extraterrestre» (1982) sino un cuento de hechuras clásicas?

Lo que pasa es que «War horse (Caballo de batalla)» llega hasta un extremo inédito en el cine de Spielberg. Incluso «Salvar al soldado Ryan» (1998), que en su mayor parte discurría por sendas comparables a las que aquí nos ocupa, se permitía un prólogo demoledor que no ahorraba detalles del sufrimiento —cuando Spielberg se pone cruel, puede serlo más que nadie—. Aquí no: a pesar de la carnicería que supuso la Primera Guerra Mundial, el cineasta opta por una contención que baña el filme con una elegancia propia de los tiempos en los que no se podía mostrar la sangre de un fusilamiento o los estragos de una bomba.

Pero lo mejor es que esta decisión de estilo, que algunos confundirán apresuradamente con ñoñería, sirve para regalarnos a cambio elipsis que valen su peso en oro cinematográfico: las aspas de un molino muestran y esconden uno de los momentos más dramáticos de la cinta; el montaje de planos de la caballería cargando con otros en los que caballos llegan sin jinetes sirve para expresar la aniquilación de toda una compañía; y la hermosa secuencia de un caballo cabalgando en la tierra de nadie entre dos trincheras a la luz de las bengalas nos confirma que seguimos estando ante uno de los mayores creadores del cine norteamericano actual. Un Spielberg que, con dichos recursos, es capaz de ser más rompedor que el más moderno y sincopado montaje que otros títulos con vocación artística ofrecen.

Otra cosa es que lo que ofrece sea plato de gusto para todos los espectadores, ya que para muchos no es fácil comulgar con una película que parece obviar lo sucedido en la historia del cine en todas esas décadas. Pero no deja de ser curioso que los mismos que aplauden una bonita propuesta como «The artist» (Michel Hazanavicius, 2011), en el fondo mucho menos arriesgada de lo que aparenta, pongan pegas a este verdadero ejercicio de nostalgia que no engaña a nadie, ni siquiera desde el tráiler. Steven, es por esto que te queremos y te perdonamos cuando, a veces, nos das gato por liebre.

Calificación: 7/10


Imágenes de «War horse (Caballo de batalla)», película distribuida en España por Buena Vista International Spain © 2011 DreamWorks II Distribution. Todos los derechos reservados.

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