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«War horse (Caballo de batalla)»: Vidas a lomos de un equino

Críticas

«War horse (Caballo de batalla)»: Vidas a lomos de un equino

Una obra hecha desde el corazón en la que, a través de la mirada de un caballo, se nos muestra que aún existe la esperanza en un mundo rodeado de crueldad. Una emotiva y preciosista película.

Si las laureadas «The artist» y «La invención de Hugo» homenajean al cine, no tengo la menor duda de que «War horse (Caballo de batalla)» (ver tráiler y escenas) se convierte en un tributo a las múltiples películas y a los numerosos cineastas que influenciaron a Steven Spielberg en su carrera como director. Es imposible que nombres como los de John Ford («¡Qué verde era mi valle!», «El hombre tranquilo») o William Wyler («La gran prueba») no se nos vengan a la cabeza tras visionar el último trabajo del responsable de «Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio», si bien creo que podríamos citar muchísimos más (desde David Lean hasta Akira Kurosawa). Lástima que ciertos sectores del público y de la crítica le hayan dado la espalda a esta cinta que, al igual que «El imperio del sol», se ha rodado con el loable propósito de emocionar al espectador.

Y ello se consigue con una historia sencilla y universal, la misma que aparecía en la novela de Michael Morpurgo y que luego fue desarrollada en una exitosa obra de teatro (por cierto, no hay que olvidar que estamos hablando de un texto principalmente destinado a lectores infantiles). El periplo del caballo Joey se utiliza como una excusa para observar la existencia de varios personajes que a su vez pertenecen a distintas nacionalidades y clases sociales. Puede que no sea una descripción profunda de cada uno de ellos, pero con unas pocas pinceladas enseguida nos percatamos de qué es lo que quiere mostrarnos Spielberg: a pesar del horror que en ocasiones genera el ser humano (en este caso la terrible Primera Guerra Mundial), no hay que perder la fe en el individuo. Granjeros y soldados pasan delante de nuestros ojos, haciéndonos sentir sus alegrías, sus penurias y, sobre todo, ese hálito de esperanza que nos ayuda a levantarnos cada día. Lo mejor es que semejantes relatos se narran por medio de un filme que casi dura dos horas y media, un tiempo que, sin embargo, en ningún momento se nos hace cansino.

La habitual maestría de Spielberg con la cámara y con sus repartos vuelve a dejarse notar en «War horse (Caballo de batalla)». Son innumerables las escenas que rezuman belleza, no sólo por la forma en la que se nos presentan los paisajes en los que acontece parte de la historia, sino por cómo se retratan las intimistas vivencias de algunos de los protagonistas. Al respecto, cabe señalar el formidable trabajo de intérpretes tan jóvenes como Celine Buckens o Jeremy Irvine. Asimismo, es de justicia destacar la actuación de Peter Mullan, Niels Arestrup, Tom Hiddleston y de una fantástica Emily Watson. El director también nos muestra las tinieblas del relato, pero tanto en los fragmentos minimalistas (el fusilamiento) como en los épicos (la carga de la caballería) lo hace con una encomiable sutileza. Puede que muchos digan que esta cinta es una mera sucesión de sensiblerías, pero para mí significa introducirme en lugares que me recuerdan por qué amo el cine. Y su preciosista conclusión es uno de ellos.

Calificación: 8/10


Imágenes de “War horse (Caballo de batalla)”, película distribuida en España por The Walt Disney Company Spain © 2011 Amblin Entertainment, DreamWorks, Reliance Entertainment y The Kennedy/Marshall Company. Todos los derechos reservados.

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