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«Warrior»: Campeón de perdedores

Críticas

«Warrior»: Campeón de perdedores

Flojísimo melodrama familiar con artes marciales mixtas de fondo más preocupado por mirar a la galería que por tocar honestamente al espectador. Un quiero y no puedo, que aburre aunque su parte final maquilla el conjunto.

Tommy (Tom Hardy) vuelve a casa de su padre (Nick Nolte). Pero le odia. También odia a su hermano, Brendan (Joel Edgerton), que también odia a su padre. Y así. Después de todo lo que habíamos oído hablar de “Warrior” (ver tráiler v.o.) nos llamaba bastante la atención que se quedara fuera de nuestro circuito de salas, a pesar del caótico sistema de estrenos que tenemos por aquí. Una vez vista, si bien seguimos lamentando que no se ponga a disposición del espectador, lamentamos aún más haber depositado alguna confianza en este drama familiar con artes marciales mixtas al fondo. Es de lo más cutre. Es sólo nuestra opinión, claro, el que la quiera la tiene disponible en formato doméstico a un par de clicks de distancia. Pero donde esté la honestidad ochentera que se quiten estos guerreros que cuando se ponen reparten bien, desde luego, pero ni saben hacia dónde.

«Nunca me he rendido». El problema no es su amor por el tópico, mil veces visto pero tantas otras igualmente efectivo y emocionante ─ahí están “El luchador” (Darren Aronofsky, 2008) o “The fighter” (David O. Russell, 2010)─. El problema es el trabajo de Gavin O´Connor, director, co-productor y co-adaptador del guion de Anthony Tambakis, empecinado en hacer un peliculón con todas las de la ley. La parte dramática no funciona en absoluto pasados veinte minutos, simples secuencias que anticipan su final desde que arrancan ─tópicos, tópicos─ y aburren enormemente ante la falta de emoción de unos personajes profundos en la teoría pero tremendamente erráticos en la práctica. Mal rodada y narrada ─vaya idea la secuencia en pantallitas partidas─, fatal editada, con una banda sonora horrible ─con un cover de Beethoven de vergüenza ajena─, la película patina en sus ansias de halagos y laureles. 

Eso sí, los combates funcionan. Y están al final de los extenuantes 132 minutos de metraje, corrigiendo/pervirtiendo/ahumando parte del recuerdo que nos deja el conjunto; pero ojo, aún con todo hay que señalar que el torneo Sparta no tiene ni pies ni cabeza en su seguimiento mediático, su estructura o la misma composición y evolución del cartel participante. Pero bueno. Tom Hardy y Joel Edgerton están bien, mejor el primero que el segundo, Nick Nolte se limita a dar pena en un registro que no le cuesta en absoluto, Frank Grillo tiene en el entrenador Campana un personaje que poco ayudará a su carrera y Jennifer Morrison aporta el (único) grado de feminidad en una historia en la que tampoco se echa en falta una gachí entre tanto macho atormentado. “Warrior”, un quiero y no puedo de los gordos. Campeón de perdedores.

Calificación: 4/10

Imágenes de “Warrior” © 2011 Solaris. Fotos por Chuck Zlotnick. Todos los derechos reservados.

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