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«Winter’s bone»: Melodías de banjo

Críticas

«Winter’s bone»: Melodías de banjo

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«Winter’s bone» es cine puro y precisamente narrativo, sin alardes estéticos pero lírico y personal. Una obra áspera en la que Granik retrata una sociedad marginal y una convivencia intoxicada por la metanfetamina casera y las mafias familiares.

«Treinta y cinco años después de «Defensa» (John Boorman, 1972), incluso un banjo puede estar cargado de simbolismo. Pero durante nuestros viajes al sur de Misuri, los banjos aparecían tocando preciosas melodías. El instrumento acabó saliendo en la película, ofreciendo notas cargadas de esperanza y perseverancia. Espero que a partir de ahora se vea bajo otra luz». La reflexión pertenece a Debra Granik, directora de «Winter’s bone» (ver tráiler) y responsable máxima de esta joya indie que se cuela en los Oscar® como la candidata con menos posibilidades, pero no la de menor enjundia. En la, quizá, única escena en la que Granik deja entrar un rayo de luz en su agreste, ruda segunda película, un grupo de locales de las montañas de Misuri se reúnen al cobijo de un mismo techo para compartir emociones y canciones tan viejas como el lugar, tanto como el tiempo que les ha relegado a un ostracismo en el extrarradio de la sociedad, a una convivencia intoxicada por la metanfetamina casera y las mafias familiares.

A diferencia del duelo de banjos en la imprescindible obra de Boorman, el instrumento no esconde en su alegre, vivaz melodía la nota discordante y perturbadora. Es un alto en el camino de optimismo en una cinta rocosa y hostil, que sin buscar nuevas fórmulas para contar su relato taciturno, modela un género —el del thriller— a su antojo. En «Winter’s bone» no hay segundas lecturas ni reinvenciones, sino cine puro y precisamente narrativo, sin alardes estéticos pero poderosamente lírico y personal: Granik habla de debacles personales y generales desde paisajes abundantes en nieve y basura, lugares desahuciados y poblados por personajes tan cercanos como violentos. En esa galería hostil hay patriarcas que dominan con terror cotidiano, mujeres del clan dispuestas a lo más sórdido para salvar el honor familiar, yonkis por aburrimiento que ven pasar su vida entre laboratorios caseros de alcohol y drogas.

Y en medio, Jennifer Lawrence. Una revelación poco discutible, una actriz ya inmensa en su juventud interpretando a la nota discordante en ese panorama tremebundo, una improbable madre coraje que no es madre, una cabeza de familia tenaz y empeñada en la supervivencia. En un fin de semana en el que «Winter’s bone» coincide en cartelera con las también notables «The fighter» (David O. Russell, 2010) y «Valor de ley (True grit)» (Joel y Ethan Coen, 2010), la coincidencia se revela feliz: la adolescente protagonista de Granik se hermana con la pérdida de la inocencia de la Mattie Ross de los Coen, al tiempo que sortea las atrocidades de unas depredadoras mejor perfiladas que las mujeres Ward en «The fighter».

Calificación: 8/10

En las imágenes: Fotogramas de “Winter’s bone”, película distribuida en España por Golem © 2010 Fortissimo Films, Anonymous Content y Winter’s Bone Productions. Todos los derechos reservados.

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