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Entrevista con
HAYAO MIYAZAKI
Indicaciones para descifrar El viaje de Chihiro
El viaje de Chihiro
se desarrolla en una casa de baños. ¿Es una imagen de su infancia?
Completamente. Al
principio de la película mostra-mos cómo los dioses y los espíritus van
a la casa de baños, o yuya, para relajarse. Tengo recuerdos muy nítidos
de las yuyas de mi infancia. Fue en una de estas casas donde vi por
primera vez una pintura occidental. También me fijé en una pequeña
puerta en la principal zona de baño. Durante varias noches no pude dejar
de pensar en lo podría haber detrás de esa puerta y desde hace muchos
años quería hacer una película para explorar ese misterio. Lo he hecho
más interesante al centrar la intriga en los dioses. Supongo que las
divinidades japonesas, al igual que los hombres de negocios, necesitan
for-talecerse en agua caliente antes de ponerse a trabajar. Por
supuesto, a los dioses de la película les gustaría quedarse más tiempo
pero les obligan a salir al cabo del fin de semana. Imagino que las
divinidades de hoy están muy ocu-padas.
¿Dónde se inspiró
para escribir sobre los dioses con tanto detalle?
Desde hace miles de años
en Japón creemos que los Kami (dioses) y los Rei (espíritus) están por
todas partes: en los rios, en los arboles, en las casas y hasta en las
cocinas. Cuando se me ocurrió la idea para El viaje de Chihiro tuve que
visualizar a los Kami. La mayoría son fruto de mi imaginación. Otros se
inspiraron en el folclore japonés. Por ejemplo, la máscara de papel
usada en las ceremonias del templo Kasuga Taisha inspiró una divinidad.
El personaje de
“Sin Cara” en El viaje de Chihiro ¿tiene un papel muy es-pecífico?
Sí. Me gustaba la idea de
un dios errante que no tiene casa. No figura en el fol-klore japonés. De
hecho “Sin Cara” representa el Japón contemporáneo porque mucha gente
cree que el dinero le hará feliz. Pero cuando “Sin Cara” les da oro a
los personajes de la película, ¿les hace felices? La reacción pública a
este personaje me intrigaba. Algunas opinan que “Sin Cara” es una madre.
Otros que es un padre. Recibí una carta de un niño que me explicaba que
estaba muy triste porque “Sin Cara” no tenía adónde ir. Me contó que
lloró de alivio cuando Chihiro le permitió acompañarla en el tren .
El personaje
Okusare-Sama (kusare significa “podrido” en japonés), ¿es una alegoría
de los ríos contaminados que necesitan limpiarse?
No me corresponde a mí
educar a la gente en la ecología. Sin embargo, sí que proyecto mi
experiencia personal en mis películas. Es verdad que ayudo a lim-piar el
río que pasa cerca de mi casa. Prefiero los árboles al hormigón, pero
na-da más. No tenía intención de ser didáctico.
Los dioses
Onama-Sama de la película se parecen a las criaturas de Nama-hage. Estas
criaturas del folklore de la provincia de Oga aterrorizan a los niños
del campo una vez al año. ¿Aparecen en la película por casuali-dad?
Sí y no. Conozco a esos
monstruos pero su presencia en la película no tiene un significado
particular.
El viaje de Chihiro
puede ser considerada una especie de visita a los estu-dios Ghibli.
Contiene muchas referencias visuales a sus películas anterio-res y es
posible identificar en algunos dioses a varias personas claves de la
productora.
Tiene toda la razón. Yo
me considero Kamaji. Yubaba es el Sr. Suzuki, el pre-sidente de Ghibli.
La casa de baños funciona de la misma manera que el estu-dio. Chihiro
podría ser considerada como una joven animadora que viene a visi-tarnos.
Cuando llega ve a Yubaba gritando y dando órdenes a todo el mundo.
Mientas tanto Kamaji está obligado a trabajar muy duro para cumplir las
órde-nes de Yubaba. Está tan sobrecargado de trabajo que no tiene
suficientes bra-zos y piernas para hacer todo lo que le manda. En cuanto
a Chihiro, tiene que hacerse útil si no quiere que Yubaba le haga
desaparecer. Es decir, despedirla.
Más que hermanas
gemelas, Yubaba y Zeniba son dos facetas de la mis-ma persona.
Yubaba representa la
trabajadora. Zeniba es la misma persona pero en el am-biente doméstico.
Todos conocemos a personas agresivas en el mundo profe-sional pero
cuando llegan a casa son mucho más tranquilas y simpáticas.
En casi todas sus
películas se detecta o se intuye una presencia religiosa o animista.
En Japón la religión es
más bien una cosa cultural en lugar de algo que nece-sariamente atrae a
seguidores. La religión, sea el budismo o el shintoismo, es omnipresente
pero no lo domina todo. Los símbolos religiosos se encuentran en todas
partes y en mis películas lo uso de la misma manera: están en gru-pos
pero son grupos discretos. Dan testimonio de la tradición y de la
realidad. Los agricultores preferían los cultos naturalista y ese es
otro aspecto de la reli-gión en Japón. El vínculo con la naturaleza es
aún una característica esencial del alma japonesa.
¿Cuál fue el mayor
reto que le presentó El viaje de Chihiro?
Cuando terminé el guión
me di cuenta que iba a ser una película de tres horas. Obviamente el Sr.
Suzuki señaló que no teníamos suficiente dinero para llevar a cabo un
proyecto de ese tamaño, particularmente si queríamos estrenarlo en el
verano de 2001. Tendríamos que cortar el guión o aplazar la fecha de
estreno a 2002. Me parecía que la película reflejaba nuestro estado de
ánimo en ese mo-mento y podría ocurrir que en 2002 los cosas hubiesen
evolucionado y mis ideas estarían pasadas de moda. Entonces decidí
modificar la historia para que la película pudiera estrenarse en 2001.
Recortar la historia fue la parte más di-fícil.
Por primera vez en
su carrera colaboró con un estudio extranjero a fin de cumplir con la
fecha límite. ¿Qué tal la experiencia?
Cuando estudiamos los
recursos disponibles en otros estudios japoneses nos dimos cuenta que
sería imposible cumplir con el calendario previsto. Por ese motivo nos
pusimos en contacto con D.R. Digital de Corea para que nos ayu-dasen en
la producción de algunos segmentos y con la colorización digital. A
pesar de la gran reputación de D.R. estábamos todos un poco nerviosos.
Sin embargo, los coreanos resultaron ser extremadamente competentes y
trabaja-ran muy duro y muy rápidamente. Creo que no dudaríamos en volver
a trabajar con ellos en un proyecto similar en el futuro.
El viaje de Chihiro
es uno de los mayores éxitos del cine japonés. ¿Se siente orgulloso?
No sé si orgulloso es la
palabra exacta. Con cualquier película, sea un éxito o un fracaso,
asimilo el resultado y los comentarios, los cuales me ayudan a
evo-lucionar. Por otra parte, siempre estoy encantado cuando descubro
que una película ha recaudado más de lo que costó producirla porque
significa que po-demos hacer otra con menos presión financiera.
¿Sigue sin tener
tiempo para ver otras películas japonesas de animación?
Así es. Por lo tanto no
puedo hablar del tema.
Pero sí puede
hablar del Museo Ghibli que acaba de inaugurar.
Dirigir un museo es muy
complicado. Cuando se completa la producción de una película, termina el
trabajo del director. Dirigir un museo es un trabajo dia-rio. Todo tiene
que ser perfecto, todos los días. No puedes corregir los errores que
cometiste el día anterior. Y lo que es más, siempre tienes que estar
pen-sando en la próxima exposición. Es un trabajo apasionante que no
tiene fin.
¿Cuál es su próximo
proyecto?
Es una película que nos
gustaría estrenar en Japón en 2004. No sé si voy a di-rigirla o no. En
este momento el mundo está pasando por unos cambios enor-mes. Aumenta el
terrorismo y Japón sufre una profunda recesión. En estas condiciones el
estudio debe realizar un trabajo apropiado a la situación... algo que
haga las preguntas adecuadas y que dé algunas respuestas al público. Y
que a la vez dé un poco de esperanza. Como ya puedes imaginar, es una
pro-posición muy compleja.
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