“WALL·E (Batallón de limpieza)”

Título original: WALL·E. Dirección: Andrew Stanton. País: USA. Año: 2008. Duración: 98 min. Género: Animación, comedia, ciencia-ficción. Doblaje original: Ben Burtt (WALL·E/M-O), Elissa Knight (EVA), Jeff Garlin (Capitán), Fred Willard (BnL CEO/Shelby Forthright), John Ratzenberger (John), Kathy Najimy (Mary), Sigourney Weaver (Computadora). Distribuidora: Walt Disney Motion Pictures Spain. Estreno en España: 6 Agosto 2008.

Sinopsis: ¿Qué ocurriría si la Humanidad debiera abandonar la Tierra y alguien se olvidara de apagar el último robot? Tras setecientos solitarios años haciendo aquello para lo que fue construido, esto es, limpiar el planeta, WALL·E descubre una nueva misión en su vida (además de recolectar cosas inservibles) cuando se encuentra con un lustroso robot explorador llamado EVA.


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9 - Miguel A. Delgado - 13:09 - 08.11.08

¡Qué ganas de que salga ya en DVD!

Un saludo!



8 - vivian - 0:22 - 07.11.08

que pelicula tan buena me rei mucho pero al mismo tienpo es un poco triste ya que walle estaba solo, bueno pero luego llego EVA y lo salvo de la soledad.

saludos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡



7 - elena - 11:11 - 03.09.08

Sencillamente ¡¡GENIAL!!



6 - LaButaca.net » Opinión de cine - 2:56 - 18.08.08

“WALL·E (Batallón de limpieza)”: Un corazón de hojalata…

Pixar vuelve a sorprender con una película que se aprovecha de los avances infográficos para lograr una mayor perfección en la animación, y que se arriesga a contar una historia muy humana y llena de emoción básicamente sólo con la imagen, a la …



5 - LaButaca.net » Opinión de cine - 2:15 - 18.08.08

“WALL·E (Batallón de limpieza)”: Una emocionante y perfecta obra maestra…

Estaba claro: tanto rozar la perfección, en alguna ocasión Pixar tenía que alcanzarla. Y lo ha hecho con esta fábula sobre el medio ambiente, narrada a través de la historia de dos robots bien diferentes (uno, WALL·E, es un modelo basto y dedica…



4 - individuo - 20:15 - 10.08.08

La obra maestra de Pixar. Después de todas sus delicias, nos deleitan con una tierna y trepidante película. Wall-E para mi es el mejor personaje animado de los que han creado. De obligada visión, y un espectacular homenaje a la ciencia ficción. PRECIOSA.



3 - Santi - 21:20 - 09.08.08

Hay marcas que son garantías de calidad. Fueron los primeros y los mejores. Fundada en 1979 como una división de Lucasfilm llamada The Graphics Group y comprada en 1986 por Steve Jobs (padre de Apple), Pixar Animation Studios fue la primera compañía cinematográfica en rodar un largometraje animado completamente por ordenador: “Toy Story” (1995), utilizando las también llamadas técnicas CGI (Computer-Generated Imagery – Imagen Generada por Computador). No lo hizo sola, colaboró con la factoría de la fantasía y Reina del panorama occidental animado de la época, Walt Disney, la cual compró a Pixar en 2006 haciéndola subsidiaria de ésta (no le quedaba otra, se hizo imposible competir contra ella), y el historial de la compañía es impecable hasta el punto de ser la factoría animada más en forma del panorama actual y desde hace años, la líder absoluta y la que tiene la clara supremacía. La empresa que estuvo a la sombra de ILM (Industrial Light & Magic, compañía de efectos especiales de George Lucas) se ha convertido en un referente en el cine de animación, familiar y de entretenimiento, dando un paso adelante en el concepto de cine “para niños” que puede gustar a cualquier persona de cualquier edad y haciendo gala de un estilo inconfundible siempre asociado a la calidad y al buen hacer. El éxito de “Toy Story”, que ganó un Oscar especial y resultó ser el film más taquillero de 1995, consolidó la relación entre Disney y Pixar que forman hasta la fecha una fructífera asociación que actualmente podría considerarse el Studio Ghibli occidental. El Studio Ghibli para el que no lo sepa es el estudio japonés de animación fundado en 1985 y formado por genios de la talla de Isao Takahata (“La Tumba de las Luciérnagas”) y sobre todo Hayao Miyazaki, el visionario realizador con uno de los índices más elevados de obras maestras ‘per cápita': “Lupin III: El Castillo de Cagliostro”, “Nausicaä del Valle del Viento”, “El Castillo en el Cielo”, “Mi Vecino Totoro”, “Nicky, la Aprendiz de Bruja”, “Porco Rosso”, “La Princesa Mononoke”, “El Viaje de Chihiro” y “El Castillo Ambulante” además de colaborador en las míticas series de “Heidi” y “Marco”. Afortunadamente el éxito siempre ha acompañado a la empresa, desde luego el historial de Pixar es también impresionante: sorprendió a todo el mundo con “Toy Story” ofreciendo un producto cuya concepción era completamente novedosa y alucinante, volvió con una segunda parte cuatro años después, en el 98 con “Bichos” consiguió superar a “Hormigaz” (en mi humilde opinión) de Dreamworks, su gran rival en el mercado, tocó el cielo en dos veces consecutivas con “Monstruos S.A.” y “Buscando a Nemo”, la que para mí hasta la fecha era su mejor película y la que más beneficios les ha otorgado, con “Los Increíbles” recuperaron un género que había evolucionado de una forma peligrosa y se alejaron de la moda de los animales parlantes, hace dos años con “Cars” (la única que no he visto aún) conquistaron el corazón de los más pequeños de nuevo y el año pasado con “Ratatouille” se acabaron de hacer con el de los que aún eran reacios a este tipo de films, considerada por muchos la mejor creación de la empresa y un éxito total. Y este año llegó “WALL•E”, la que se preveía que sería la película que confirmaría por fin la supremacía del estudio y la que desde ahora mismo se convierte para mí en su mejor película y por lo tanto una de las mejores obras animadas de los últimos años.

El teaser tráiler que hace unos meses apareció (por cierto, uno de los mejores tráileres de la historia en mi opinión, sin enseñar nada cautivó los corazones de todo el mundo) ya vaticinaba algo grande. En él se hablaba de un desayuno que tuvo lugar en 1994 en un café con los máximos responsables de Pixar Studios, John Lasseter (director y creativo de los estudios Pixar), Andrew Stanton (director, guionista y actor vocal de varios films de Pixar), Peter Docter (director y guionista de Pixar) y el fallecido Joe Ranft (actor vocal y animador de storyboards de Pixar), y del cual salieron ideas de proyectos que incluían lo que luego serían “Buscando a Nemo”, “Monstruos S.A.”, “Toy Story”, “Bichos” y en último lugar hablaron de uno con un simpático robot. El hecho de asociar este proyecto a los anteriormente citados ya suponía una garantía de éxito y calidad, y más viendo quién estaba detrás de la idea; en el verano de 2008 por fin nos ha llegado la obra definitiva de los magos de Pixar, una entrañable, fascinante y fabulosa película con un protagonista igualmente entrañable, WALL•E (Waste Allocation Load Lifter Earth-Class – Elevador de Carga Asignado a Desechos Clase-Terráquea), un robot que lleva 700 años haciendo las tareas de recolección y clasificación de la basura en un planeta Tierra devastado, abandonado, sin vida y repleto de basura. Antes de seguir quiero remarcar que obviaré cualquier tipo de ridículo subtítulo añadido en España como “Batallón de Limpieza” o “Pillado hasta las tuercas”. Un punto en contra para la distribuidora en España a la que hay que sumarle otro gran tanto pero a favor en cuanto al detalle y mimo que han demostrado al traducir la gran mayoría de carteles, indicaciones y texto que aparecen en el film al español de forma perfectamente integrada, en vez de ayudarse de subtítulos o dejarlo en inglés sin más. Me quito el sombrero ante este aspecto.

El argumento de la película va trazándose conforme avanzan los minutos y precisamente la parte menos definida argumentalmente, la primera media hora del film, es absolutamente sublime: sin un solo hilo argumental definido ni un solo diálogo la película va hilándose y avanzando hacia ninguna parte con una asombrosa facilidad. ¿Cómo es posible que sin haber ninguna historia durante esa primera media hora / tres cuartos de película funcione tan bien? No lo sé, quizá es por el carismático robot que enamora a primera vista, por la espectacularidad de los escenarios y por cómo van presentándonos el escenario de una Tierra desolada, pero la cuestión es que pocas veces en mi vida he disfrutado tanto de una media hora como esa en el cine. La presentación de la película es acertada y genial, con el robot de marras haciendo sonar su radiocasete con el tema “Put on your sunday clothes” de Michael Crawford, resonando en el vacío de la soledad Terráquea mientras lleva a cabo su labor. Pronto nos hacemos una idea del perfil de WALL•E —quién guarda un tremendo parecido con otro robot de cine: Johnny 5 del film “Cortocircuito”— un simpático robot que colecciona con gran entusiasmo objetos sin aparente valor y que tiene una actitud infantil, estricta, juguetona y bondadosa. En el año 2815 la Tierra está abandonada, ahogada en el polvo y la basura, el cielo está tapado por una infinita nube opaca y ya no queda ningún otro robot de su misma categoría que realice su tarea ya, todo ha quedado en un pasado olvidado y extinto pero WALL•E sigue haciendo aquello para la que fue construido pese a ya no ser necesario. WALL•E es feliz acumulando en su guarida objetos inútiles a los que le da un valor especial, una cuchara (¿o es un tenedor?), un mechero, un cubo de Rubik, un tapacubos, etc. y le encanta ver musicales de Hollywood de hace casi un milenio. Cuando acaba su jornada de trabajo corre raudo a su hogar para admirar sus nuevas adquisiciones del día y ver una película en VHS. Su único amigo es una cucaracha (no es parlante, no) que le sigue allí a donde va y que parece ser el único ser vivo en toda la capa de la Tierra. Pero de repente llega una nave del espacio que deja un brillante y elegante robot de nombre EVA (EVE en versión original: Extraterrestrial Vegetation Evaluator – Evaluador de Vegetación Extraterrestre) de la que no puede evitar enamorarse tras un complicado primer contacto. Lo más interesante de toda la historia es que, como digo, la primera parte de la película es puramente de presentación por un lado del personaje de WALL•E, entrañable donde los haya, y por otro hacernos una idea de lo que ha pasado con el planeta y la raza humana. Nos da pistas de un exilio forzoso al espacio exterior debido a la basura del planeta (yo aquí vi un clarísimo homenaje —de los muchos que pueblan el film— a la novela “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?” de Philip K. Dick en la que se basó Ridley Scott para su película “Blade Runner”, una progresiva huida del planeta y su consecuente residuo de ‘kippel’), de la tecnología del momento y del forzoso destino al que nos dirigimos hoy en día. Aquí también hay un nada forzado ni empalagoso mensaje a los niños, que por un lado hay que agradecer.

En esa primera parte de la película podemos ver un soberbio espectáculo mudo, sin un solo sonido humano, palabra articulada ni mucho menos diálogo, y ahí está la magia del director Andrew Stanton (director de “Buscando a Nemo”, “Bichos” y guionista de otras tantas) que consigue crear uno de los mejores momentos que nos ha dado el cine sin mediar una sola palabra. El mérito de este hecho se comparte además con muchos otros aspectos, por un lado por el sublime apartado gráfico. Hasta la fecha creo que es sin ningún tipo de duda el film (de Pixar y de cualquier otro tipo de película animada vista) con la mejor animación, mejor que “Ratatouille” y todas las demás. También hay que tener en cuenta un dato algo “injusto” para el resto de films, y es que en “WALL•E” la mayor parte de escenarios y personajes son robots con formas lisas y rectas, lo que “facilita” que la animación se vea más perfecta. Por poner un ejemplo la infravalorada “Robots” de Blue Sky Studios (“Ice Age” y “Horton”) también gozaba de esa “ventaja”, que siempre evitará dificultades mayores en la animación CGI como el pelo en los humanos o materiales líquidos, como por ejemplo en “Monstruos S.A.”. Igualmente, con este tipo de detalles al margen la animación de “WALL•E” se coloca en el primer puesto de mi ranking personal de animación por ordenador, incluso soy capaz de ponerlo al nivel de la animación tradicional del maestro Miyazaki y sus obras de arte. El nivel de detalle en WALL•E y en todo su entorno es exquisito, y el diseño de EVA me parece lo más acertado y depurado en años, exhala perfección y pulcritud. En el resto del film el juego de luces, contraluces, formas redondeadas y pulidas, etc. en la nave Axiom es perfecto, un conjunto equilibrado y absolutamente armonizado.

Otro aspecto que contribuye a la excelente ambientación de la Tierra es la magnífica música que tiene absoluto protagonismo durante gran parte de la película. Teniendo en cuenta esto creo que se ha encontrado un punto de equilibrio clave para este film. Ya que no iba a haber diálogos ni ningún otro tipo de soporte sonoro, la música debía hallarse en un lugar en el que destacase pero no acabara saturando al espectador por su continua aparición. Para ello se contó con la colaboración de Thomas Newman, prolífico y camaleónico autor de las BSO de conocidas y variopintas películas como “Cadena Perpetua”, “La Milla Verde”, “Buscando a Nemo”, “Camino a la Perdición”, “American Beauty” o “El Buen Alemán” entre otras muchas, y que ha estado nominado hasta en 8 ocasiones al Oscar. Su banda sonora hace uso de la orquesta, con melodías épicas e intensas y hay canciones excelentemente escogidas para momentos puntuales como “Así Habló Zaratustra” de Richard Strauss —en uno de los homenajes a “2001: Una Odisea del Espacio”— o “La vie en Rose” de Louis Armstrong. Aunque aún queda mucho ya se comienza a hablar de los próximos Oscar, y personalmente creo que la canción “Down to Earth” de Peter Gabriel debería llevarse la nominación a la Mejor Canción como mínimo.

El tercer aspecto que hace posible el soberbio espectáculo inicial es quizá el segundo mejor apartado del film tras la animación gráfica: el sonido. El sonido de la película ha estado cuidado al detalle, y el artífice de esta obra de orfebrería ha sido ni más ni menos que Ben Burtt, que aporta al film multitud de sonidos y ruiditos espectaculares destacando por encima de todo la voz de WALL•E al pronunciar a duras penas su nombre o el de EVA, que hace aún más entrañable y emotivo al personaje. Burtt es el responsable del sonido de las sagas de “Indiana Jones” y “Star Wars” entre otras, ganador 2 Oscars (Mejor Montaje de Sonido por “ET” e “Indiana Jones y la Última Cruzada”) y con 6 nominaciones más (Mejor Montaje de Sonido por “Star Wars. Episodio I: La Amenaza Fantasma”, “Star Wars. Episodio VI: El Retorno del Jedi” y “Willow”; Mejor Sonido por “Indiana Jones y la Última Cruzada” y “Star Wars. Episodio VI: El Retorno del Jedi”; y Mejor Corto Documental por “Special Effects: Anything Can Happen”), además de poseedor de dos premios especiales de la Academia por el Sonido de “La Guerra de las Galaxias” y por el Montaje de Sonido de “Indiana Jones en Busca del Arca Perdida”. Se puede comprobar que no es un novato en este mundo y que tiene talento para rato, y en esta película explota una vez más su potencial ofreciendo una gama de sonidos que se integran del todo en la película, el factor definitivo para hacer formar parte del film al espectador.

Por último y siguiendo con la enumeración de elementos que hacen perfecta la primera mitad del film hay que destacar lo primero que he dicho, la dirección que pone la guinda al conjunto y sorprende con efectos y movimientos nunca vistos en películas de animación, secuencias más propias de una película con actores de carne y hueso que son el elemento final para creer que lo que hay en pantalla es real, para olvidarse del resto del mundo mientras estás viendo la película, sobre todo si es en el cine. Porque esto es muy importante, no es que gane nada yo promocionando ir a una sala de cine (y sobre todo con lo caro que está ahora, que se ha puesto a precio de oro) pero disfrutar de “WALL•E” en una sala de cine perfectamente condicionada es clave para enamorarte de la película y ser capaz de apreciar todos los detalles de los que estoy hablando.

La segunda mitad del film, la que desarrolla propiamente la trama no es tan absolutamente brillante como la presentación de WALL•E y el resto de elementos, pero nos introduce en un mundo cibernético fascinante donde los personajes y las situaciones su multiplican y donde el espectáculo crece exponencialmente. Las situaciones de humor se suceden entonces con las de acción y suspense y no falta momento para la emotividad. Personajes carismáticos, muy simpáticos que tienen la propiedad de hacer las delicias de los más pequeños y los más mayores, M-O el robot limpiador con su obsesiva compulsión, el robot masajeador y su nerviosismo y un sinfín de robots con una tarea asignada en un mundo robotizado donde el ser humano ha sido relegado a un sofá deslizante y donde ha degenerado su cuerpo debido al sedentarismo. Aquí hay otro mensaje para los niños, el cual tampoco es nada forzado y es necesario para los días que corren: es necesario hacer ejercicio. Los humanos viven enganchados a la comida en formato bebida (para hacer menos esfuerzo aún), conectados continuamente a un monitor con publicidad y hablando por “teléfono” todo el día, sin enterarse siquiera qué es lo que pasa frente a ellos. Una lobotomización universal fruto de el confort provocado por el excesivo y abusivo uso de los robots en la vida cuotidiana. Incluso hay lugar para guiños/homenajes, el piloto automático es una clara referencia al ordenador HAL9000 de la obra de Kubrick “2001: Una Odisea del Espacio” en cuanto a aspecto y actitud, entre otros homenajes ya comentados de la misma película y de la novela en que se basa “Blade Runner”.

Lgeramente previsible en esta segunda parte, “WALL•E” destapa aquí en cambio todo su potencial visual y sonoro en una ciudad de luces y tecnología superando todo lo visto hasta ahora incluida la comentada y multicolor “Robots”, y le da el carácter épico al film que le dota de peso argumental y no solo de una simple y magnética contemplativa preciosa y espectacular.

A destacar, el diseño de WALL•E es impresionante, sus ojos son más expresivos que cualquier otro objeto en pantalla y enternece el corazón de los espectadores ipso facto, es intensamente entrañable y simpático, como el niño pequeño fascinado con el mundo que dejamos atrás. Escenas memorables como aquel en el que enseña el baile aprendido del musical a EVA, el momento que ésta ve el video de cómo ha estado cuidando de ella cuando hibernaba o todos los momentos en los que WALL•E sueña con dar la mano a EVA para fundir al espectador en la más tierna situación. Realmente espectacular.

Casi se me olvida comentar que Pixar ha adquirido una costumbre digna de las más sonoras ovaciones, que es la de regalarnos un corto de su propia creación antes de sus películas. El corto es un medio muy poco valorado y verlo de otra forma (legal) sería casi impensable, a no ser que estuviera incluido en algún pack de extras de la edición en DVD. En este caso el regalo que nos han hecho ha sido el de “Presto”, un corto de tan solo 5 minutos en el que vemos las peripecias y malabarismos que debe hacer el mago Presto DiGiotagione para que su conejo aparezca en la chistera sin dar problemas. El problema es que el conejo no aceptará participar en el show si no recibe una zanahoria a cambio, y en ningún momento se lo pondrá fácil. Digno del más puro espectáculo de trompazos a lo Cantinflas vemos la cantidad de gamberradas que se intercambian ambos personajes en una mágica perla animada que tiene la calidad de dibujo de las mejores películas. El corto está dirigido y escrito por Doug Sweetland, animador de las grandes películas del estudio: “Cars”, “Los Increíbles”, “Buscando a Nemo”, etc.

En definitiva creo que Pixar ha firmado su obra culmen (hasta el momento) a la que dudo que sea capaz de superar en el futuro próximo, aunque teniendo en cuenta el equipo del que disponen sería muy pesimista pensar lo contrario. Una película redonda, enfocada a todo tipo de público (no exclusivamente a los críos) y capaz de sorprender y encandilar a todo aquel que se deje llevar por la magia de sus imágenes, su música, su sonido y sobre todo su carismático y entrañable protagonista. Lo único malo es quizá que tendremos a “WALL•E” hasta en la sopa debido a su tremendo éxito y el uso del marketing que está hoy en día establecido en este negocio, pero eso es simplemente un factor completamente independiente de la calidad cinematográfica del film. La calificaría de Clásico Instantáneo y le daría la etiqueta correspondiente, pero seré precavido en ver las reacciones del público, aunque a estas alturas es evidente el éxito que está logrando. Para mí es una película que cumple su cometido a la perfección, es capaz de sorprender, emocionar y hasta de abrumar por la perfección en todos sus apartados, un conjunto redondo que nadie debería perderse en una sala de cine grande, y que con suerte pasará a ser una de las películas mejor consideradas de Pixar, lo cual es decir mucho.

¡Pon un WALL•E en tu vida, no te arrepentirás!

Mi puntuación: 10/10.



2 - LaButaca.net » Opinión de cine - 20:51 - 08.08.08

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1 - M - 19:14 - 08.08.08

Divertida, tierna, espectacular… “WALL·E” es la película a la que hay que llevar a los peques para que la vean, es obligatorio XD. También resultará entretenida a los adultos, pero es muy infantil, eso sí, logra mantenerte toda la película con la sonrisa en la boca.





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