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Dirección: Mary
Harron.
País: USA.
Año: 2000.
Guión: Mary
Harron y Guinevere Turner, basado en la novela
homónima de Bret Easton Ellis.
Intérpretes:
Christian Bale (Patrick Bateman), Willem Dafoe,
Jared Leto, Josh Lucas, Samantha Matis, Matt
Ross, Bill Sage, Chlöe Sevigny, Cara Seymour,
Justin Theroux, Guinevere Turner, Reese
Witherspoon.
Fotografía: Andrzej
Sekula.
Diseño de producción: Gideon
Ponte.
Montaje: Andrew
Marcus.
Música: John Cale.
Vestuario: Isis
Mussenden. |
CRÍTICA por William
Conway
La
soledad del asesino
La adaptación cinematográfica de
la novela homónima de Bret Easton
Ellis ha
tardado casi diez años en hacerse realidad.
Durante todo este tiempo, el proyecto ha pasado
por tantas manos que parecía imposible que
pudiera salir nada bueno de allí. Sin embargo,
el filme que ahora llega a nuestras pantallas es una
más que agradable sorpresa para todos
aquellos escépticos que dudaban de que Mary Harron (responsable de la
horrible I shot Andy Warhol) fuese la más apropiada
para llevar a buen puerto esta nave.
American Psycho fue un escándalo en
su tiempo y el eco aún resuena en nuestros
días. Easton Ellis la escribió con apenas
treinta años y alcanzó una notoriedad que
muchos consideraron injusta. Quizá desconocían
que algunos años atrás ya había escrito la
estupenda Menos que cero, crónica del aburrimiento y del
desencanto vital de un grupo de jóvenes
californianos que aún iban al instituto pero
conducían el Porsche de papá. Ellis hizo con
American Psycho la disección de un yuppy
asesino, un joven triunfador con problemas de
equilibrio emocional cuyas atrocidades quedaban
ocultas para la sociedad tras su capa superficial
de chico de éxito. La novela, dura y
descarnada, se ganó tantos adeptos como
detractores, algo que también le pasa ahora a la
película de Mary Harron.
Con mayor fidelidad al texto de lo
que un principio se hubiera podido pensar, la
versión en celuloide de las andanzas de Patrick
Bateman, un alto ejecutivo de Pierce &
Pierce, ofrece un intenso recorrido por los
lujosos escenarios en los que se mueve el
protagonista. Sus celos profesionales, su
obsesión por reservar mesa en el mejor
restaurante, sus eclépticos gustos musicales, su
progresiva esquizofrenia, todo está reflejado
fielmente en el filme de Harron, quien se muestra
más inspirada en su faceta de directora que en
la de guionista. Pocas veces reconocemos en los
monólogos del Bateman cinematográfico al
Bateman literario, parecen dos personajes
distintos con más puntos divergentes que
convergentes. No obstante, el tono de la
narración sí que muestra a la perfección el de
la novela, por más que una parte del público
reaccione con carcajadas a ciertos pasajes que
maldita la gracia que tienen.
Christian
Bale fue
finalmente el actor elegido para interpretar al
protagonista después de que se hubiera hablado,
y mucho, de Leonardo DiCaprio. Bale pasa con
notable alto el reto de poner rostro y voz a un
personaje complejo sobre el que el
lector/espectador puede sacar múltiples
conclusiones y ninguna fácil. El resto de
reparto cumple con corrección pero tienen en su
contra el hecho de que apenas sí disponen de
personajes. Bateman los eclipsa a todos. Quizá Chloe
Sevigny es la
única que consigue destacar entre un elenco que
incluye a Willem Dafoe, Samantha Mathis, Reese
Whiterspoon o Jared Leto.
American Psycho, pues, ofrece más
de lo esperado y ésa es su mayor virtud. Es
pronto para sacar conclusiones sobre el futuro de
Mary Harron pero su
labor con el libro de Easton Ellis es uno de los
más brillantes trabajos de adaptación de los
últimos años.
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