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Dirección: Julian
Schnabel.
País: USA.
Año: 2000.
Duración: 125 min.
Interpretación: Javier
Bardem (Reinaldo Arenas), Olivier Martinez
(Lázaro Gómez Carriles), Andrea Di Stefano
(Pepe Malas), Johnny Depp (Bon Bon / Teniente
Víctor), Sean Penn (Cuco Sánchez), Michael
Wincott (Herberto Zorrilla Ochoa), Najwa Nimri
(Fina Correa), Olatz López Garmendia (madre de
Reinaldo), Sebastián Silva (padre de Reinaldo),
Héctor Babenko (Virgilio Pinera).
Guión:
Cunningham O'Keefe, Lázaro Gómez Carriles,
Julian Schnabel; basado en las memorias de
Reinaldo Arenas.
Producción: Jon
kilik.
Producción ejecutiva: Julian
Schnabel, Matthias Ehrenberg y Olatz López
Garmendia.
Fotografía: Xavier
Pérez Grobet y Guillermo Rosas.
Música: Carter
Burwell.
Montaje: Michael Berenbaum.
Diseño de producción: Salvador
Parra.
Dirección artística: Antonio
Muñoz-Hierro.
Vestuario: María
Estela Fernández. |
CRÍTICA
por Fernando Bernal
Una
actuación, una película
 La biografía
cinematográfica es uno de los géneros más
complejos y también más propensos a la
polémica, algo que emana del habitual
conocimiento por parte del público de los
acontecimientos y personajes que está viendo en
pantalla. Por eso resulta extraño que Julian
Schnabel, un pintor de bastante prestigio
dentro del nuevo movimiento abstracto, optara (y
arriesgara) por el biopic como hilo
conductor de su ópera prima Basquiat
(1996) y que repita en su segunda
obra Antes que anochezca (2000). En
la primera ocasión, Schnabel se acercó de una
manera casi familiar a la figura del
controvertido Jean Michael Basquiat, un
revolucionario artista que utilizó el graffiti
como medio de expresión artística y de
reivindicación personal. Los mejores pasajes del
filme tenían su fuente de inspiración en el
conocimiento directo del propio Schnabel del
momento, el ambiente y los personajes retratados;
algo que, por otra parte, no ocultaba la falta de
un estilo propio ni de un deseo de aportar algo
innovador al lenguaje cinematográfico (lo que se
podía esperar a la vista del talento rupturista
de Basquiat y de la obra plástica del propio
Schnabel).
En
Antes que anochezca, Schnabel se
acerca a la vida del cubano Reinaldo Arenas a
partir de sus recuerdos fragmentados y recogidos
en un libro del que la película toma prestado su
título. La vida pública de este poeta estuvo
marcada por su reconocida homosexualidad y su
oposición al castrismo, lo que derivó en un
inevitable (forzado, como se explica en el film)
exilio estadounidense, que culmina con una muerte
propiciada por una mezcla de hastío vital y
desarraigo. Schnabel repasa la vida de Arenas con
un tono distante; desde un prólogo almibarado y
poco creíble que intenta justificar el talento
para el arte del protagonista, hasta un final en
el que Schnabel demuestra haber perdido
totalmente el control de su obra en detrimento de
Javier Bardem.
Porque es el actor español el verdadero motor,
el alma, la fuerza de este largometraje.
Más allá de métodos, y de estudios teóricos,
el actor, que comenzó como un icono más del
universo de Bigas Luna y ha
forjado una carrera arriesgada y plagada de
retos, afronta su personaje como un verdadero
tour de force interpretativo. Éste
incluye el mimetismo (increíble el parecido
entre el intérprete y el poeta cubano), la
variedad de registros lingüísticos (cubano e
inglés, cuando ninguno de los dos es su idioma
natural) y una presencia física arrolladora que
remite a cotas que sólo han podido alcanzar
monstruos sagrados del Séptimo Arte. No se sabe
si fue decisión premeditada y bien calculada del
propio Julian Schnabel o algo natural, pero
Bardem comienza a adueñarse de la narración
hasta convertirse en el eje fundamental de la
misma y conseguir que el espectador se olvide de
la falta de ritmo de la película y de estilo de
su máximo responsable en favor de un actor que
completa un retrato perfecto y concienzudo de un
poeta torturado y talentoso.
Reinaldo
Arenas no fue una figura conocida entre nosotros,
Antes que anochezca ha conseguido que
el público se identifique con el poeta cubano,
que llevará ya para siempre los duros rasgos del
rostro de Javier Bardem. Lo que se puede
agradecer a Julian Schnabel es que pensara en el
actor español y le regalara un papel que puede
dar una dimensión superior a su carrera (por
encima del Oscar, los cegadores flashes de la
gloria y el falso triunfalismo que lleva
implícitos el muy estudiado circo
hollywoodiense). Bardem reivindica la figura de
Arenas y lo hace consagrando su oficio, por
encima de métodos y técnicas, sólo con el
corazón y mucho talento. Antes que
anochezca es una obra endeble, que no
pasaría de ser una correcta radiografía de un
personaje -sin tomar partido en los
hechos de su vida ni en los imprescindibles
sucesos socio-políticos que la rodean, algo
imperdonable en un biopic- si no fuera porque
cuenta con un actor que siempre tiene claro hacia
dónde tiene que discurrir la historia y que
asume un rol hasta sus últimas consecuencias.
Imágenes
de Antes que anochezca - Copyright © 2000 El Mar
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reservados.
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