CRÍTICA por
Mateo
Sancho Cardiel
El
pulso del buen cine negro
Entré a ver Bajo
sospecha sin
demasiadas expectativas. No me hubiera extrañado
encontrarme con el típico dejà vu que
sí acompañaba a títulos como Al caer el
sol. Sin
embargo, me llevé una grata sorpresa, pues
encontré un filme de alta calidad, con
aroma a clásico y con estructura poco
convencional.
La película no se anda con rodeos,
pues entra en materia casi a los cinco minutos de
haber empezado la proyección. Toda la
trama se centra en el interrogatorio que se le
realiza a un acaudalado abogado y a su atractiva
y joven esposa. Él es el principal sospechoso
del asesinato de dos menores con las que se le
atribuía relaciones amorosas y sexuales,
y, a través de la técnica del flashback, sin
saber nunca si lo que en ellos aparece es lo
cierto, iremos descubriendo la narración real de
los hechos, mucho más complicados de lo que en
principio parecía.
A parte de lo bien construido de la
intriga, llevada con un pulso soberbio,
lo que me cautivó de esta película es la
profundidad que cobran los personajes conforme va
avanzando la entrevista. Saldrán a relucir
muchos trapos sucios: los celos, la perversión,
el dinero, el interés, la soledad, la ambición,
el sexo, el amor y la muerte se darán cita en un
mismo escenario. Y lo que parecía un típico
filme policíaco acaba resultando inesperadamente
una película de desesperación y oscuridad
romántica. O al menos es así como yo lo
interpreté, aunque el final ha dado lugar a
múltiples interpretaciones.
Como era de esperar, el duelo
interpretativo entre Morgan Freeman y Gene
Hackman,
aparte de ser algo colosal, una lección
magistral de dos veteranos, queda en tablas.
Ambos aportan personalidad, fuerza y profundidad
a sus respectivos personajes, llenos de fantasmas
del pasado y de suciedad en el alma. La
convencional superioridad del interrogante sobre
el interrogado aquí es mucho más compleja, y la
balanza irá inclinándose de un lado para otro a
través de todo el metraje. También está en la
película Mónica Bellucci, que cumple con
corrección en su papel de mujer fría y sensual.
Porque su relación con Gene Hackman también
está llena de recovecos bastante relevantes en
la investigación.
El estilo visual de la película es
bastante de videoclip, pero en el buen sentido de
esta palabra, que se suele usar como algo
despectivo y no tiene por qué serlo. En general,
está rodada por Stephen Hopkins con estilo, sobriedad y
siguiendo los esquemas del buen cine negro.
En definitiva, es una película muy
interesante, más centrada en la gran
cantidad de diálogo, en la potencia
interpretativa de unos protagonistas que apenas
dejan de aparecer en la pantalla, y una
descripción exhaustiva de los personajes.
Vamos, un filme altamente recomendable, para
luego analizar las complejas relaciones que se
establecen entre todos y cada uno de los
personajes. De inminente estreno, es una cita
obligada para amantes del género negro y, en
general, del buen cine.
ENLACES
Web oficial:
www.undersuspicion.com
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