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Dirección: William
Wyler.
País: USA.
Año: 1959.
Duración: 212 min.
Intérpretes: Charlton
Heston (Judah Ben-Hur), Jack Hawkins (Quintus
Arrius), Haya Harareet (Esther), Stephen Boyd
(Messala), Hugh Griffith (Sheik Ilderim), Martha
Scott (Miriam), Cathy O'Donnell (Tirzah), Sam
Jaffe (Simonides), Finlae Currie (Balthasar),
Frank Thing (Pontius Pilate), Terence Longdon
(Drusus), George Relph (Tiberius), André Morell
(Sextus).
Guión: Karl
Tunberg, basado en la novela de Lew Wallace.
Producción: Sam
Zimbalist.
Fotografía: Robert
Surtees.
Música: Miklós Rózsa.
Montaje: John D. Dunning y Ralph
E. Winters.
Dirección de producción: Edward Woehler.
Dirección artística: Edward C. Carfagno y
William A. Horning.
Decorados: Hugh Hunt.
Vestuario: Elizabeth Haffenden. |
CRÍTICA por Pedro
Ramírez
Calificación:
    
Apoteosis y canto del cisne
del cine épico histórico (si
exceptuamos la genial "Espartaco" de Kubrick). Un auténtico peliculón
para aquéllos que defienden el cine como
espectáculo, si bien en este caso existe el buen
hacer de un gran artesano de Hollywood como es William
Wyler, un
autor al que se recuerda por películas de todos
los géneros: "Horizontes de
grandeza"
(western), "Los mejores años de nuestra
vida" (melodrama
), "Funny Girl" (musical), "Vacaciones
en Roma"
(comedia ), etc.
Es difícil escribir sobre una
película que casi todos han visto y que siempre
ha contado con el apoyo del público, de ahí sus
numerosísimas reposiciones y pases por la
pequeña pantalla, sobre todo en Navidad, o
Semana Santa, fechas éstas tan apropiadas para
su visionado. La película narra las aventuras de
un noble judío, Judá Ben-Hur, contemporáneo a
Cristo, que es traicionado por un romano amigo de
la infancia, Messala. Tras muchas visicitudes, se
enfrentan en una carrera de cuádrigas, en la que
resulta vencedor el primero. Esta escena, cumbre
de la película y del cine épico en general,
curiosamente no fue dirigida por Wyler, sino por Andrew
Marton,
director de la segunda unidad y poco conocido
aunque dirigió algunos films de la época.
Ben-Hur fue un auténtico
bombazo en la taquilla cuando se estrenó y ganó
once oscars de la academia, entre ellos
el de mejor película, director y actor, Charlton
Heston, justo
reconocimiento al rey indiscutible de la épica
en el cine, y a quien se deben los rostros en la
pantalla de personajes como El Cid, Miguel
Ángel, Moisés, el general Gordon, el presidente
Jackson y otros. Ha permanecido casi cuarenta
años con el récord de estatuillas, hasta que Titanic consiguió tambien once en
1998.
A destacar la ya referida carrera
de cuádrigas, dificilmente superable en su
espectacularidad aunque se rodara en la
actualidad con modernos medios infográficos, las
escenas de masas, en especial cuando aparece
Jesucristo (al que nunca se le ve el rostro), y
la eficaz banda sonora de Miklós Rózsa
(especialista en el género como demuestran sus
partituras para "Quo Vadis" o "El
Cid ").
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