CRÍTICA
por
Mateo Sancho Cardiel
Abúlica
mezcla de géneros
La apuesta japonesa de este festival
no ha sido precisamente brillante. Ciertamente,
es difícil de definir esta película
encuadrándola en un género concreto. Porque
tiene mucho humor pero no es comedia, tiene
partes de fuerte contenido dramático pero no es
un drama, tiene asesinatos pero no es un thriller
y tiene persecuciones pero no es una película de
acción.
Es la
historia de una mujer japonesa acomplejada por su
orondo físico, que, al morir su madre, asesina a
su cruel hermana pequeña cuando le dice que
siempre se ha avergonzado de tenerla en la
familia. Asustada, sin saber qué hacer, huye en
tren por todo el país, conociendo a
todo tipo de gente: a un violador, a una asesina
operada de cirugía plástica y, finalmente, a
los dueños de un bar que le acogerán y le
darán trabajo.
Con toda esta
materia para desarrollar no acaba por
centrarse en nada, y la película no
aporta finalmente ningún mensaje, tal vez sólo
el de la superación personal, pero tan mal
expuesto que no convence a nadie. Es decir, que
si lo que ha querido hacer es una metáfora sobre
las cosas que nos hacen cambiar y aprender, la
historia de una asesina de su propia familia no
es la más adecuada.
Aparte de todo
esto, el ritmo es lentísimo:
sus dos horas y cinco minutos fueron insufribles
para gran parte de un público ya cansado de
tantas películas y mucho más exigente a estas
alturas del festival. La interpretación de la
protagonista es correcta, pero en ciertas escenas
resulta demasiado grotesca, como cuando es
violada, que no consigue transmitirnos ningún
tipo de compasión.
En definitiva, es una película que,
aunque nunca se sabe, supongo que no logrará
ningún lugar en el palmarés, ni en la
distribución en nuestro país. Y no nos debe dar
ninguna lástima.
|