SINOPSIS
Justo en el abismo de su vida, con
la intención de suicidarse, le llega a Martín
una curiosísima oferta ideada por Salva: pedir
100 millones a unos mafiosos y que sean ellos
quienes se encarguen de matarle después de
haberse pegado la gran vida durante un tiempo con
todo el dinero.
CRÍTICA
por
Mateo Sancho Cardiel
La comedia romántica no es un
género que se frecuente demasiado en nuestro
cine, y eso que, en sus pocas aproximaciones,
alcanza resultados más que solventes, como "Two
Much" o "Cha-cha-cha". Esta última,
precisamente, traía un excelente guión firmado
por Fernando León de Aranoa, que, pese a ser ya uno de
los más reputados directores de nuestro cine, no
se siente rebajado al realizar únicamente las
veces de guionista. Y con "La
gran vida"
nos vuelve a traer una historia en la que todas
las piezas, como en los grandes trabajos de Billy
Wilder,
encajan perfectamente: cada diálogo, cada
comentario tiene luego algo que nos haga volver a
él y que no lo deje como una banalidad.
Así pues, el director (que por
cierto se auto-homenajea o se auto-promociona
sacando en la película la melodía de "Al
salir de clase") tiene la cualidad de dejar
que los perfectos elementos con los que cuenta se
combinen en sus debidas proporciones,
sin querer ocultarlos con una dirección
demasiado presente. La trama ya se sostiene por
sí misma: la tierna historia, con claras
reminiscencias también de Frank Capra, de un hombre que, al
intentar suicidarse, se topa con una especie de
ángel salvador llamado precisamente así,
Salvador, que le propone darse la gran vida antes
de malograr su existencia: convertirse en
millonario por una semana tomando el dinero
prestado para no devolverlo a unos mafiosos; para
quitarse la vida ya tendrá tiempo. Como es
imaginable viendo el nombre de Salma Hayek
en los
créditos, las cosas no quedan ahí, sino que
habrá una historia de amor por medio.
Hablando de Salma, la verdad es que el
reparto es otra gran baza de la película,
y no sólo por fines publicitarios, sino también
a nivel interpretativo. La belleza latina ofrece
en su papel un irresistible tono de entusiasmo
contagioso que hace que le cojamos muchísimo
cariño, mientras que Carmelo
Gómez,
directo a los Goya, está espléndido en este su
primer papel en la comedia. Su interpretación de
un hombre primero amargado y más tarde reanimado
por el amor transmite innumerables matices. Ambos
están perfectamente arropados por algunos
secundarios de lujo como Tito
Valverde o Alicia Gunt en papeles a cada cual
más entrañable.
Porque en el guión está ese especial
calado humano en cada personaje que hace de
"La Gran Vida" algo más que una simple
comedia romántica, sino un película
con leves pero contundentes reflexiones sobre el
pesimismo, el altruismo y, en general, la manera
de plantearse uno la vida. Una manera muy sutil
de introducirnos, sin necesidad de desarrollos
moralistas o densas tragedias humanas, gotas de
profundidad y de moraleja.
En definitiva, es ésta una
película muy agradable para ver, quizá con
algún pequeño fallo de ritmo, pero en general
perfectamente convincente y de lo mejor que hemos
visto en nuestro cine esta temporada (el premio
Ondas a la mejor película para "Plenilunio" es algo deprimente). Una
película para paladear, disfrutar durante la
proyección e incluso comentar en un café a la
salida. Una historia que te atrapa y es
de las que te hacen salir del cine con una
sonrisa en la cara y con ganas de vivir.
Y recordemos que el espectáculo, en sus
orígenes griegos, tenía esa misma función.
ENLACES
Web
oficial:
www.grupoboca.com/lagranvida
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