SINOPSIS
Retrato social de un grupo de
treinteañeros en quienes las ilusiones de
antaño se han visto solapadas por un
aburguesamiento insolidario que sobrepone la
ambición y el dinero a la amistad y el cariño
sinceros, abandonados a la comodidad de una
sociedad que ya no sueñan con cambiar.
CRÍTICA por
Mateo
Sancho Cardiel
Festival de Berlín, 10-Feb-01
El dinero no da la
felicidad, ni tampoco contribuye a ella, sino que
nos hace esclavos de él; nidos de egoísmo,
envidia y avaricia. Todos, de una u otra manera,
somos víctimas de la sociedad capitalista,
porque ella es la que nos hace seguir unos
caminos marcados que no dan la oportunidad de dar
marcha atrás. De esto nos habla "Las
razones de mis amigos", una de las
películas más maduras, intensas y atípicas del
último cine español.
Sí, es curioso que sea en el
Festival de
Berlín donde haya tenido la oportunidad de
ver este filme, que lleva paseándose meses por
nuestras carteleras. Pero igual de curioso es ver
cómo la sala se llenaba hasta los topes de un
público que probablemente no había oído en su
vida el nombre de cualquier miembro del equipo de
esta película. Y lo cierto es que creo que todos
hemos apreciado que sí que hay buen cine
español, pero que apenas es publicitado. El
éxito crítico de "Las razones de mis
amigos" ha sido notorio, pero apenas ha
recaudado en taquilla, en parte por el escaso
número de copias que se han distribuido.
 En fin, polémicas aparte, lo cierto
es que, pese a que los que andamos por detrás
nos debemos perder gran parte del encanto de la
película, el retrato crepuscular que
hace de toda una generación símbolo de nuestra
sociedad es completo y muy ácido. Una
generación nacida en la efervescencia de unos
ideales basados en una ilusión por cambiar el
mundo, en poder erradicar la injusticia que
tenemos a nivel planetario y que, de alguna
manera o de otra, ha acabado sucumbiendo a lo que
la corriente se lleva. Y las reacciones son
diversas: Santiago dejó aquella ideología en el
tintero hace tiempo y vive en el resentimiento,
en una continua justificación de sus
contradictorias acciones; Marta se resiste a
bajar la bandera pero trabaja en el bando enemigo
porque no quiere renunciar a un nivel de vida
acomodado; y Carlos, el que desata toda la
acción cuando pide dinero a los dos anteriores,
evoluciona de la resistencia a la sumisión a lo
largo de la cinta. Tres personas que empiezan
reuniéndose habitualmente para rememorar viejos
tiempos y filosofar ante la vida para acabar
teniendo reuniones casi obligadas y con grandes
silencios en las conversaciones. Porque hablar
les llevaría a descubrir en qué se han
convertido: en unos seres que han renunciado a la
vida más allá del trabajo.
Lo mejor de la película es
sin duda el guión: una base muy bien
construida que deja a Gerardo
Herrero gran parte del trabajo hecho, para
no caer en las tonterías del gran fracaso que
fue "Frontera Sur". Su
desarrollo es muy convincente, los personajes
están muy definidos y los diálogos son
brillantes. Pero contienen tanto mensaje que tal
vez si no fuera por el esfuerzo de una
generación estupenda de actores (parte de la
cual ya coincidió en la hermana pequeña que es
"Marta
y alrededores") no daría como resultado
una película tan creíble como "Las razones
de mis amigos". Lola Dueñas, Marta
Belaustegui, Joel Joan y Ana Duato, por citar
unos cuantos, hacen palpables las emociones de
cada uno de sus personajes.
En definitiva, una
película que, ya que muy pronto saldrá en
video, merecerá la pena recuperar para hacer una
reflexión sobre hasta qué punto tenemos un
futuro marcado por nuestra sociedad y a qué
precio hemos de pagar el poder ser personas
independientes y únicas.
ENLACES
Ficha en la
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Imágenes
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